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Aseguran que obesidad femenina se debe al rol que les asigna la sociedad chilena

  • El nutricionista y académico de nuestra Casa de Estudios, Dr. Juan Tejo, señala que una de las razones por las cuales nuestro país lidera en Sudamérica el índice de obesidad en mujeres, se debe a las funciones domésticas que asumen, las cuales reducen el tiempo que podrían disponer para realizar actividad física. “El rol social que se le asigna a la mujer y que ha desarrollado desde hace años, claramente está afectando su situación de salud”, enfatiza.

 

Según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), llamado ‘Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional de América Latina 2017’, las mujeres chilenas presentan la más alta prevalencia en obesidad de Sudamérica: un 32,8% de las mayores de 18 años  presentan esta condición.

Para el nutricionista y académico de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física el Deporte y la Salud (ECIADES) de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Juan Tejo, estos indicadores son reflejo de “una serie de roles sociales que en Chile se asume que tiene que hacerlos una mujer, como cocinar en la casa y hacerse responsable del cuidado de los hijos”.

Para el especialista, son estas funciones domésticas las que impiden o complican a la mujer al momento de buscar un espacio y tiempo para realizar actividad física con mayor periodicidad.  El especialista agrega que la obesidad en nuestro país se concentra en las mujeres de estrato social bajo, donde más se produciría esta situación.

Sumado a ello, el Dr. Tejo añade la variable biológica, relacionada a una “menor cantidad de masa muscular que tienen las mujeres, lo que está asociado al sedentarismo”. A su juicio, esto produce que aunque consuman menos calorías que un hombre, gastan menos energía y, por lo tanto, terminen acumulando más grasa en su cuerpo.

Para subsanar todo esto, afirma que es fundamental acercar e incentivar aún más la actividad física al interior de las comunidades, con monitores dedicados a fomentar no solo el deporte, sino también una sana nutrición.

“Estos datos vienen a demostrar que, en muchos estratos, el rol social que se le consigna a la mujer y que ha desarrollado desde hace años está afectando su situación de salud”, concluye.

Autor: 
Cristóbal Miranda Ríos