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Consulta Municipal y el voto ciudadano: ¿por qué algunos/as residentes quedaron fuera de este derecho?

Consulta Municipal y el voto ciudadano: ¿por qué algunos/as residentes quedaron fuera de este derecho?

A dos años de las últimas elecciones presidenciales, en Chile se vivió un inédito proceso ciudadano: la  Consulta Municipal que convoco a más de 200 municipios, cuyo objetivo principal fue preguntar a la ciudadanía acerca del cambio constitucional. Este proceso consultivo permitió, además, que los gobiernos locales identificaran las principales necesidades de la población residente en temas institucionales, agenda social, regionales y locales.

Es reconocible el carácter inédito de este proceso: en primer lugar porque por primera vez se acuerda en el nivel local realizar una consulta ciudadana de esta índole, aunando esfuerzos desde  la institucionalidad, los gobiernos locales, las universidades, las organizaciones de base, la comunidad cívica; y en segundo lugar porque, parte de la votación, fue mediante una modalidad de voto electrónico y presencial. 

¿Quiénes podían votar?, al igual que en todos los procesos eleccionarios, el padrón para esta consulta habilitaba a todos los ciudadanos que tuvieran 18 años, pudiendo ampliarse el rango de personas entre 14 y 18 años de acuerdo a la decisión de cada municipio,lo que lamentablemente no todos los gobiernos locales hicieron. Esta demanda desde la sociedad civil era importante ya que parte del estallido social ha sido promovido desde sus inicios por jóvenes secundarios.

Sin embargo, un punto no menor fue que el Servicio Electoral cerró el padrón electoral a diciembre del año 2017, por lo cual al estar desactualizado, quedó un colectivo de personas sin poder votar: todas las personas extranjeras que contaban con los requisitos de residencia en Chile, pero que sin embargo, por la desactualización del padrón quedaron sin este derecho.  Por ello, cabe preguntarse en este momento en que estamos redefiniendo un nuevo marco social para nuestro país,  ¿quién ostenta actualmente los plenos derechos políticos en Chile? La Constitución que aún nos rige, hecha en dictadura, nos muestra que la plenitud de estos derechos está relegada a la ciudadanía basada en la nacionalidad.

El derecho a tener derechos, no sólo sociales y económicos, sino también políticos plenos, incluye que personas extranjeras residentes en el país puedan votar en temas que incumben a la vida cotidiana y que trascienden las decisiones individuales. Esto es parte del ejercicio ciudadano. Entonces, ¿por qué no reconocer estos derechos a quienes viven en nuestros barrios, hacen uso de los medios de transporte, regeneran los espacios públicos comunitarios, tienen a sus hijos/as en los colegios comunales, que tributan y se atiende en consultorios médicos, quienes trabajan y contribuyen al desarrollo del país, y que por sobre todo son parte de una nueva comunidad barrial, independiente de donde hayan nacido?  Claramente creemos que debe asegurarse su derecho a opinar y ser parte de las decisiones mediante el instrumento político del voto, acerca de las problemáticas y decisiones que el municipio toma respecto de su entorno, como también a largo plazo, sobre lo que esperamos construir como país.

Las personas que han migrado y que hoy residen en los barrios de las comunas de Chile, aportan día a día de diferente forma. Y no sólo debemos pensar en una visión instrumental de la inmigración como mano de obra, sino desde sus respectivos marcos culturales contribuyendo a la diversidad de los modos de construcción de ciudadanía.  Existe un valor símbolo en el habitante migrante, no únicamente con la materialidad de su producción como agente económico, sino más bien referido al proceso de significación de la vida social en las comunidades barriales y en la sociedad.

Estamos en un momento histórico que implica repensar la forma de relación social, y esto implica incluir a todos/as quienes vivimos en el mismo territorio. El proceso constituyente que estamos abriendo no puede ser visto como un inicio, sino una meta que implique una mayor democratización de la sociedad. Cambiar los restringidos límites de la ciudadanía es una tarea importante, sobre todo considerando a aquellas personas que no nacieron en el país, pero que de hecho participan en la construcción social, cultural, económica y política de nuestra sociedad.

Universidad de Santiago informa en plataforma web resultados actualizados de la Consulta Ciudadana de municipalidades

Universidad de Santiago informa en plataforma web resultados actualizados de la Consulta Ciudadana de municipalidades

Un total de 2.116.984 personas es la cifra parcial de votantes de la Consulta Ciudadana 2019, organizada por la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM), dada a conocer ayer por la Universidad de Santiago, institución a cargo del conteo de sufragios.
 
Los datos corresponden a 119 comunas de las 225 que participaron a nivel nacional en el proceso, faltando por escrutar 106 comunas, entre las que se considera toda la votación de la Asociación Regional del Biobío que prorrogó su proceso de consulta hasta el miércoles 18.
 
La Universidad de Santiago pone a disposición pública, los resultados actualizados periódicamente, en el sitio web: www.consultaciudadana2019.cl
 
Según proyecciones de la AChM, una vez finalizado todo el proceso, la cifra final aproximada de votos será de 2.500.000 sufragios, lo que equivale a más de un 60 por ciento de lo registrado en la última votación municipal en Chile.
 
La tendencia en los resultados se ha mantenido: un 92 por ciento de los votantes se muestra a favor de una nueva Constitución para el país mientras que un 7 por ciento se manifiesta en contra. Respecto al mecanismo para realizar este cambio, 24 por ciento apoya la idea de una convención mixta y un 73 por ciento, la convención constitucional.
 
En cuanto a la alternativa de que el voto sea obligatorio, 86 por ciento aprueba y 13 por ciento rechaza. 
 
Otras iniciativas con respaldo mayoritario son otorgar más atribuciones y recursos a los municipios (86 por ciento), prohibir de por vida postular a cargos de representación popular y a empleos públicos a personas condenadas por corrupción, lavado de dinero, o narcotráfico (95 por ciento) y establecer un IVA rebajado para productos de primera necesidad (93 por ciento).
 
Finalmente, las tres principales demandas ciudadanas priorizadas por las y los votantes fueron “Mejorar las pensiones y dignificar la calidad de vida de los adultos mayores”, “Mejorar la calidad de la salud pública y su financiamiento” y “Acceso y calidad de la educación pública”.
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