Ingreso de estudiante sordo reafirma compromiso institucional de avanzar hacia una universidad más accesible

Joaquín Berríos entró este año a estudiar la carrera de Ingeniería Civil en Mecatrónica. Un desafío personal que está transformando la vida de quienes lo acompañan tanto en sala como fuera de ella, ya sea estudiantes o docentes, y donde el Departamento de Inclusión y Derecho a la Diferencia cumple un rol fundamental para entregar apoyo y asesoría a todos los estamentos involucrados.

En la fotografía aparece el estudiante usach junto a sus compañeros en una sala de clases

Garantizar el derecho a la educación en condiciones de equidad implica transformar las prácticas institucionales, eliminar barreras y avanzar hacia entornos cada vez más accesibles. En este proceso, el Departamento de Inclusión y Derecho a la Diferencia (DIDD), dependiente de la Vicerrectoría de Calidad de Vida, Género, Equidad y Diversidad (Vicaviged), brinda asesoría técnica a las distintas unidades universitarias para fortalecer las condiciones que permitan el desarrollo de trayectorias educativas inclusivas.

El ingreso, vía PACE, de Joaquín Berríos, estudiante sordo de primer año de Ingeniería Civil en Mecatrónica en la Usach, representa una oportunidad para continuar fortaleciendo las condiciones de accesibilidad en nuestra Universidad. Más que un desafío individual, su trayectoria interpela a la institución en su conjunto a garantizar el derecho a una educación de calidad mediante prácticas pedagógicas, comunicativas y organizacionales que favorezcan la participación de todas las personas en igualdad de condiciones.

Como parte de este trabajo, el DIDD acompaña a la carrera, al cuerpo docente y a diversas unidades universitarias en la identificación de barreras, la implementación de ajustes razonables y el desarrollo de estrategias que fortalezcan la accesibilidad comunicativa y académica durante la trayectoria formativa del estudiante. Este acompañamiento se sustenta en el principio de que la responsabilidad de generar condiciones de inclusión y accesibilidad es compartida por toda la comunidad universitaria.

Un desafío fuera y dentro del aula

Con respecto a su experiencia, Joaquín destaca la importancia de las medidas implementadas: "Los apoyos que tengo desde el Departamento de Inclusión son varios, por ejemplo, la interpretación en Lengua de Señas Chilena, la carta de ajustes, aprender vocabulario cotidiano y también técnico de mi carrera. Mis ajustes son, por ejemplo, contar con más tiempo para rendir evaluaciones y la adaptación que necesitan las pruebas. El objetivo de aprendizaje se mantiene, pero no significa que la prueba sea más fácil", asegura.

Sus palabras reflejan uno de los principios centrales de los ajustes razonables: no modifican los resultados de aprendizaje ni disminuyen las exigencias académicas, sino que permiten eliminar barreras para que las y los estudiantes puedan demostrar sus conocimientos en condiciones de equidad.

Al finalizar su primer semestre, Joaquín también identifica desafíos que trascienden el aula y que dicen relación con la convivencia universitaria: "Mis compañeros a veces quieren aprender Lengua de Señas Chilena y yo les puedo enseñar lo básico, lo que es bueno. Pero me gustaría que existieran más oportunidades para compartir y estudiar juntos", explica.

Su experiencia evidencia que la accesibilidad no se limita a las evaluaciones o a la sala de clases, sino que también involucra la construcción de espacios de participación, comunicación y vida universitaria, donde todas las personas puedan interactuar y desarrollar plenamente su experiencia educativa.

Compromiso institucional

Para Carla Vilches, profesional del Programa Trayectorias Educativas del DIDD, uno de los principales desafíos es avanzar hacia una comprensión de la comunidad sorda desde un enfoque de derechos y diversidad lingüística. "La universidad ha sido históricamente diseñada desde una perspectiva hispanohablante y no para personas sordas, cuya primera lengua es la Lengua de Señas Chilena. Por ello, el desafío institucional es avanzar hacia entornos cada vez más accesibles, donde la diversidad lingüística sea reconocida y considerada desde el diseño de los procesos educativos. En ese camino, el DIDD entrega asesoría técnica a las distintas unidades universitarias para promover prácticas inclusivas y fortalecer el reconocimiento de la Cultura Sorda", sostiene.

En esta misma línea, el jefe de la carrera de Ingeniería Civil en Mecatrónica, Dr. Michael Miranda Sandoval, destaca que este proceso también ha significado revisar las prácticas docentes y fortalecer nuevas formas de enseñanza. "Es algo nuevo el tener que pensar previamente cómo llegar al estudiante, cómo comunicar los contenidos para asegurar que pueda comprenderlos y aprender. Ha sido un proceso muy enriquecedor que también nos invita a revisar nuestras propias prácticas", enfatiza.

El académico agrega que avanzar en accesibilidad beneficia a toda la comunidad universitaria, ya que impulsa formas de enseñanza más claras, diversas y participativas para todas y todos los estudiantes.

Rol del DIDD y la comunidad universitaria 

El Departamento de Inclusión y Derecho a la Diferencia desarrolla un rol técnico especializado orientado a asesorar a las unidades académicas, equipos docentes y jefaturas en la implementación de condiciones que favorezcan trayectorias educativas inclusivas.

Entre sus principales acciones se encuentran la elaboración de Cartas de Ajustes Razonables, las asesorías técnicas a equipos docentes, la promoción de estrategias de accesibilidad comunicativa, la coordinación interinstitucional y el desarrollo de instancias formativas dirigidas a fortalecer las capacidades institucionales en materia de inclusión y derechos.

Cada semestre, las Cartas de Ajustes Razonables establecen las medidas necesarias para favorecer la participación y el aprendizaje de estudiantes en situación de discapacidad o neurodivergencia, las que son informadas a las respectivas unidades académicas y equipos docentes para su implementación. Estas medidas constituyen una responsabilidad institucional y legal orientada a garantizar el ejercicio efectivo del derecho a la educación en igualdad de condiciones.

En este contexto, el trabajo del DIDD no reemplaza la responsabilidad de las unidades académicas ni de la comunidad universitaria, sino que aporta el conocimiento técnico necesario para acompañar la transformación de prácticas, procesos y entornos.

Avanzar hacia una universidad accesible implica comprender que la inclusión no depende de acciones individuales ni de una sola unidad especializada. Es un compromiso institucional que involucra a autoridades, equipos docentes, funcionarias, funcionarios, estudiantes y a toda la comunidad universitaria, con el propósito de eliminar barreras y construir condiciones que permitan la participación plena de todas las personas.

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