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Carlos Guerra, egresado de publicidad: “La Usach abrió mi mente. Ese trasfondo cultural te forma como persona”

Carlos Guerra, egresado de publicidad: “La Usach abrió mi mente. Ese trasfondo cultural te forma como persona”

Algunos de ustedes podrán coincidir conmigo en que una de características de la generación de los años 80 y principios de los 90 quizás, era la permanente exposición a los programas de televisión y también a los comerciales de la época. Otros dirán que todo tiempo pasado fue mejor, incluso en el tratamiento que este medio de comunicación audiovisual tenía de su contenido de entretención y publicitario, pero en fin…hoy este Soy Usach está dedicado a un egresado de publicidad que justamente se interesa por esta profesión mirando la TV desde su juventud. Se trata de Carlos Guerra, quien en los últimos días fue nombrado Director General Creativo de una de las Agencias más importantes del país y con 11 años de trayectoria, Jelly Comunicaciones.

Carlos cuenta con más 24 años de experiencia en el área de la creatividad publicitaria y ha trabajado con marcas como Falabella, Banco Estado, Banco Santander, Nike, Agrosuper, Carozzi, Entel, y CCU, entre otras.

Ha recibido más de 200 premios de la industria publicitaria, entre los que destaca un Cannes Lions, 8 Ojos de Iberoamérica, 63 premios del Festival de Achap, 14 Effies y 22 IAB Awards.

Recuerda que salió del colegio el 93 en Melipilla, donde recibió una base artística que siempre le llamó la atención. Un profesor de arte que venía de Suecia realizó un taller en el que incorporó mucho de la cultura pop y sus alumnos expuestos a la cultura de la televisión se interesaron por el tema. “Yo quería ser arquitecto. Puse 3 opciones en la postulación y la última fue publicidad en la Usach. En esa época me dedicaba a grabar VHS con contenido de TV para mis amigos, pero incorporaba inconscientemente más spot publicitarios que programas”, recuerda como anécdota. ”Finalmente me decidí por publicidad. Me dio miedo optar por arquitectura porque pensé que no contaría con las aptitudes matemáticas. Fue una buena decisión”.

¿Por qué te decidiste por la Universidad de Santiago de Chile?

_ Porque era la única estatal con la carrera. En esa época estaba la Escuela de Cine de Santiago y el Instituto de Mónica Herrera que también la impartían. Me interioricé en la malla y entrando a la Usach me gustó mucho. Siempre me llamó la atención el Campus de la Universidad. A nosotros nos tocó primero estar en la Facultad Tecnológica. En esos años Publicidad era una carrera técnica y duraba dos años. Recuerdo que estando ahí podíamos ingresar a clases de  periodismo o psicología. Era toda una experiencia convivir con estudiantes de otras carreras. Eso fue muy importante para mí como profesional.

Remarca que el perfil de nuestra Casa de Estudios “me abrió mucho la mente. Me sentía como en una película gringa con ese tremendo Campus. Además siempre había un trasfondo cultural muy grande que te va formando como persona”.

Carlos Guerra hizo su práctica e inmediatamente fue contratado para trabajar en la agencia Veritas de Jaime Celedón. Allí estuvo tres años. Luego pasó a  Zegers DBD durante cuatro meses. Fue director creativo en IDB/FCB cuatro años; siguió en BBDO cinco años y trabajó también en  GREY. En 2012 se integró a Draft y después a FCB; fue socio y director general de Bestia Publicidad, hasta que en enero de 2021 llega a Jelly Comunicaciones donde se desempeña como director general creativo.

¿Un director creativo es la cabeza pensante de las piezas publicitarias?

_ No necesariamente, pero uno dirige la comunicación. Te tienes que meter en los proyectos, orientar, elegir ideas, darle forma, sostener reuniones con clientes, etcétera, pero no es el rol sacar ideas, sino que es esa la virtud del equipo creativo que dirige y uno aplica la experiencia para guiar. La publicidad no ha cambiado mucho desde que salí de la Universidad de Santiago, lo que si se modificó es la ejecución y los formatos. Cuando un concepto es bueno, también es permeable a  distintos tipos de medios, pantallas o lugares de exposición. La creatividad es resolver problemas. Siento que se idealizan mucho estos títulos de director. La pega de un creativo es contar lo que la empresa ofrece, hacerlo recordable y memorable. La gente se expone a la publicidad. Nuestro trabajo es que sea interesante. Si en algún momento logras meterla en el habla, en la cultura popular es un tremendo gol. En Chile hay buenas ideas y creativos.

Las redes sociales en periodo de pandemia fueron esenciales, ¿no?

_Súper importante. Jelly es una agencia enfocada ciento por ciento al contenido en redes. Uno está todo el día expuesto al Smartphone. Es un canal fundamental. En ese tiempo en que yo estudié las redes sociales no existían, pero la experiencia de usuario te da la intuición de lo que como comunicador puedes colocar. Obviamente hay técnicas, alcances, métricas pero las ideas buenas siempre funcionan. Además Chile está lleno de creativos. Pasa algo en este país y a los 4 minutos hay 300 memes.

 

Alejandra Placencia, profesora de Estado en Filosofía y diputada electa por el Distrito 10: “La Usach es mi alma máter”

Alejandra Placencia, profesora de Estado en Filosofía y diputada electa por el Distrito 10: “La Usach es mi alma máter”

El 11 de marzo de este año, Alejandra Placencia asumirá sus nuevas funciones como diputada de la República por el Distrito 10, pero su interés por el tema social surge mucho tiempo antes. Es profesora de Estado en Filosofía de la Universidad de Santiago de Chile y al momento de postular a esta carrera, tras rendir la Prueba de Aptitud Académica, no tuvo dudas al elegir cuál sería su alma máter.

“Una de las cosas que me preocupé fue de conocer la orientación de la Usach en general, no solo la carrera. El hecho que haya tenido toda una historia en función de aportar al desarrollo del país y con un sentido social muy marcado, para mí fue muy importante”, recuerda.

¿Qué otras razones tuvo para elegir a la Universidad de Santiago como su alma mater?

_Estudiar pedagogía en Filosofía en la Facultad de Humanidades de la Usach es distinto a hacerlo en la Universidad Católica por ejemplo, ya que esta última tiene un perfil religioso muy marcado que hace que la definición de la malla curricular tuviera una intención que era diferente a la que yo prefería. En cambio acá en la Usach había un sentido más científico, por supuesto que laica y que te permitía conocer otras cosas que no constituían un sesgo importante. Se notaba que había una matriz de pensamiento que era mucho más afín a lo que yo buscaba.

Alejandra ingresa en 1997 a la Facultad de Humanidades. Entre 1999 y 2000, es dirigenta de la Federación de Estudiantes de nuestro Plantel, y resulta electa como presidenta de la organización.

¿Cuáles eran los temas que a ustedes les interesaba reivindicar en aquellos años?

_Terminé mi carrera no en cinco, sino que en seis años. Me atrasé, pero fue un año ganado porque estuve al frente de la organización estudiantil. Vivir la vida universitaria te permite conocer a gente de otras carreras y todas tenían centro de alumnos, estaban muy bien organizados. La Federación era un actor social importante sobre lo que pasaba al interior de la Universidad.  Todos éramos parte de hacer política universitaria. Resistimos a las políticas privatizadoras de los gobiernos de la época que insistían en seguir estimulando el autofinanciamiento, quitándole a las casas de estudios superiores el rol público de su origen; luchábamos por el acceso a la educación como un derecho y que los estudiantes no abandonaran sus carreras por no tener como pagarlas.

Siempre estaban presente los ideales de una  nueva sociedad para el país, pero me imagino que también hubo espacio para temas de gobierno interno universitario, no?

En ese periodo se hizo el plebiscito del claustro universitario que fue muy importante porque discutíamos el Estatuto Orgánico que venía de la dictadura. Se hizo todo un proceso de claustro triestamental donde todos por igual expresamos nuestra opinión en el año 96 y 97. Después en 1999 fue el plebiscito.

Alejandra Placencia ejerció como Profesora de Estado en Filosofía durante 13 años. En 2007 fue electa Presidenta del Consejo Comunal Ñuñoa del Colegio de Profesores y como fundadora del  Sindicato de Trabajadores de la Educación de Ñuñoa, además, participó activamente en el movimiento social por una educación pública de calidad y gratuita para todos y todas. Además fue concejal por la misma comuna.

Hoy como diputada electa, ¿cuáles son las prioridades que vislumbra como legisladora en los 4 años que estará  en el Parlamento?

_Educación sin lugar a dudas.  He tenido un desarrollo en esa área desde que ingresé a la Universidad de Santiago a partir de mi rol como expresidenta de la Federación de Estudiantes, después como profesora en escuelas públicas; en mi labor como dirigenta sindical de los trabajadores de la educación y del Colegio de Profesores. Esa trayectoria me hace tener una mirada de cómo debe ser el sistema de educación público. Desde allí puedo aportar, sin dejar de lado el tema del derecho a la vivienda. Resolver asimismo la problemática social que tiene que ver con la seguridad y  género, son temas también muy relevantes para mí.

Desde esa mirada, ¿cómo definiría usted el sello que entrega la Usach a sus egresados?

_Es el sello de tener una educación que se vuelve integral en la medida que vivimos intensamente la vida universitaria,  aprendiendo de realidades que no tienen que ver solo con la propia, sino que mirar como aportar desde la formación y de las experiencias vividas  al rol a tener en el desarrollo del país con una mirada social, diversa, amplia, inclusiva, democrática. Cuando uno se encuentra con estudiantes de la Usach en el ámbito social, laboral o político fuera ya del Plantel, hay una identidad que se reconoce, se crean vínculos muy marcados que hacen que uno diga que lo aprendió en la Universidad y que fue parte de la formación brindada, no solo en el aula, sino también en el propio Campus. La Universidad de Santiago es mi alma máter porque da cuenta de cómo se ha construido con hijos e hijas de trabajadores y trabajadoras a partir de la exUTE, con una historia que la ubica en un sitial importante en la historia de Chile y, que se creó para ser parte de un modelo de desarrollo nacional que todavía permanece. Ese es el rol que los planteles deben recuperar.

 

Diego Urzúa, Administración Pública: “Mi interés por un Chile más justo se acrecentó en los pasillos de la Usach”

Diego Urzúa, Administración Pública: “Mi interés por un Chile más justo se acrecentó en los pasillos de la Usach”

Llegar a Santiago cargado con una maleta de sueños es una realidad que muchos jóvenes de regiones viven antes de su ingreso a la Universidad. En el caso de Diego Urzúa, esta mochila era aún más pesada ya que sus padres no contaban con  medios y en el colegio tampoco sentía que los profesores los incentivaran para ir tras un futuro más promisorio que trabajar en la región donde nacieron. Sin embargo, y es un agradecido de ello, el sistema estatal le brindó las oportunidades para estudiar tranquilo gracias a las becas que recibió y que lo convirtieron en primera generación de su familia en egresar de la Educación Superior.

Diego proviene de Talca donde hizo su enseñanza media en un colegio municipalizado, pero sus expectativas, producto de una fuerte vocación social, se centraban en estudiar Sociología o Derecho. Un hecho puntual lo llevo a conocer  la malla de Administración Pública y con el ímpetu de sus 18 años por cambiar el mundo, dio la PSU el año 2010 e ingresó a la Usach. “En la Universidad aprendí de economía, del mundo de las ciencias sociales, de política pública, y de historia del Estado… Desde allí quería sentir que podía aportar. Postular a la Universidad de Santiago fue mi mejor decisión”. En 2016 defendió su tesis sobre la inclusión laboral de las personas migrantes en Chile, análisis comparado de los acuerdos internacionales que había suscrito el Estado con la ley migratoria del 75. “Tenía un interés muy grande en el tema de derechos humanos y quise abordar esa dimensión desde la política pública”, recuerda.

¿Cómo nace en ti el tema de la innovación social, que posteriormente recorrerá tu trayectoria profesional?

El profesor Mario Radrigán me invitó a participar de un proyecto que estaban realizando varias universidades sobre Escuelas de Formación en Innovación Social. El objetivo era formar estudiantes universitarios que tuvieran interés en desarrollar proyectos. Fue así como me involucré mucho en iniciativas  que tenían que ver con vínculos con el territorio, municipalidades, organizaciones de juntas de vecinos, y comenzó a acrecentar mi interés en innovación social con enfoque en derechos humanos.

En 2016 trabajó en  el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en gestión de proyectos, desde el rol de la administración pública. Se fue acercando al mundo del emprendimiento social y en 2018 le ofrecieron trabajar en la Usach en el Programa de Innovación Abierta, de la Facultad de Ingeniería, donde junto a organizaciones externas a la Usach presentaban desafíos a los estudiantes para que durante un semestre, y a partir de una metodología, se abocaran a abordar problemas y aportar soluciones.

Líder juvenil iberoamericano

Los años de experiencia le permitieron trabajar como mentor de emprendimientos sociales a nivel internacional, fuertemente en Latinoamérica. Participó de una hackaton organizada por MIT y ha apoyado el Rally Latinoamericano de Innovación Abierta.

En este mismo ejercicio de conectar con personas de otros países, este año se le reconoció como miembro oficial de la Red  de Jóvenes Líderes/as Iberoamericanos/as. Su objetivo es empoderar a más jóvenes a transformarse en agentes de cambio pensando en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

¿Cómo visualizas el aporte que los estudiantes de la Universidad pueden hacer en lo cotidiano y aportar a un mejor país, como agentes de cambio?

_He estado en proyectos que involucran a liceos públicos en lo Prado y Cerro Navia, con empoderamiento de jóvenes a través de la innovación social; en proyectos con universitarios para que ellos al momento de que egresen pongan sus conocimientos a disposición de los desafíos que afectan directamente a las personas. Yo siempre destaco un desafío que trabajamos con el Directorio de Transporte Metropolitano. Qué más claro de que los profesionales de la Usach, desde sus distintas visiones y carreras, se pongan a disposición de solucionar los problemas que detectamos en el transporte público, para que sea más inclusivo, más accesible  y que se haga cargo de la discapacidad o de los problemas de acoso.

Los tiempos están cambiando vertiginosamente, pero nuestra Universidad sigue presente en los grandes temas país. ¿Qué sientes por tu alma mater?

_La Usach ha sido muy importante en mi vida como soporte para entender cómo funciona el sistema y a partir de ello cómo aportar y llevarlo hacia lo que yo considero más justo, más solidario, pero creo también que lo que te entrega el Plantel es ese espacio diverso, consecuente y responsable con lo que está sucediendo en el Chile de hoy. Creo además que este compromiso que la Usach tiene con los estudiantes de regiones es potente y decisivo en la formación que uno recibe. Es esa permanente insistencia en que nuestra formación la tenemos que poner al servicio de las personas. En los pasillos de la Usach se habla de la historia de Chile. Desde esa vereda es imposible que alguien pase por la Universidad de Santiago y no se empape del compromiso de justicia social. Yo pude estudiar gracias a un aparato completo de garantías sociales. No puede ser que alguien que haya estudiado en la Usach jamás haya pensado que iba a haber un estallido social, o que existía tanta desigualdad en el país.

Diego Urzúa actualmente está dedicado a la Academia haciendo clases en innovación social en la Usach y otros planteles. Además presta apoyo en la formación de estudiantes de  primer año que lo tienen muy contento, pues dice que  transmite que la Universidad no solo busca formar profesionales, sino también transformarlos en agentes de cambio. También destina parte de su tiempo a proyectos relacionados con migración y derechos humanos

Erick Gatica, Ingeniero Civil Químico Usach y ganador de la Beca Fullbright: “Mi sueño es llegar a trabajar a la NASA”

Erick Gatica, Ingeniero Civil Químico Usach y ganador de la Beca Fullbright: “Mi sueño es llegar a trabajar a la NASA”

Influir en la formación de ingenieras e ingenieros y en la transformación de nuestra Facultad de Ingeniería, hacia una unidad académica de clase mundial y al reconocimiento de la Universidad de Santiago de Chile como una institución internacional de ingeniería, es uno de los objetivos de la Unidad Mayor y su proyecto de internacionalización del perfil profesional de los estudiantes. Por esto, cada vez que se da un paso adelante, hay que relevarlo y darle la importancia que estos logros sugieren.

Es el caso de Erick Gatica Candia, ingeniero químico de nuestra Universidad, quien desde niño se sintió motivado por la ciencia y que recuerda que sus primeros acercamientos se relacionaron con hacer presentaciones, por gusto, en su colegio, donde a los 14 años ya hablaba de materia oscura y otros temas.

Cuando ingresó a un liceo politécnico, a laboratorio de análisis químico, su curiosidad creció y así optó por la Ingeniería, porque allí podría tener la oportunidad de cambiar vidas y aumentar capacidades productivas. “Así llegué a la Usach y debo agradecer el sello de la Universidad, porque mi preparación para la PSU no fue muy completa, pero pude ponderar en mayor porcentaje el ranking y eso significó que pudiera entrar a Civil Química”, destaca Erick.

Ya en la carrera, recuerda que tanto las habilidades técnicas como también las blandas, fueron trabajadas con rigurosidad y pudo fortalecer sus conocimientos. “Destaco a los profesores que estuvieron muy dispuestos a responder siempre mis dudas y alimentar mi curiosidad. La mayor habilidad que lograron fue justamente potenciar esa curiosidad y abrir el mundo, sobre la base de conocer qué es lo que está pasando, interdisciplina, saber cómo comunicarme, estabilidad para hacer clases, las ayudantías que hice…todo eso me sirvió para hablar de ciencia e ingeniería de tú a tú, y la Usach siempre ha tenido ese sello de poner esos temas en la mesa”, indica.

Erick revela que es un consumidor de documentales, por los cuales llegó a conocer la carrera espacial y supo lo que hacían en NASA. “Me encantó cómo desafiaron a la humanidad a romper límites, cómo se desafió a la ingeniería para que trabajaran en inventos que nos han cambiado la vida, como los celulares y el papel aluminio. Yo me quedé con eso impregnado y en el 2018 me creí realmente el cuento, estaba en una gran universidad y con posibilidades de hacer un magíster y llegar más allá. Desarrollé habilidades y formé un camino en pos de ese sueño. Ojalá pueda participar en NASA con esta beca que me adjudiqué” señala.

Beca Fullbright y el sueño de un doctorado

La Comisión Fullbright y su Programa Educacional llevan décadas en Chile. Se creó para el mundo,  promoviendo el entendimiento mutuo a través del intercambio educativo, y así es como hoy existen 50 comisiones binacionales en el orbe, que han otorgado más de 250.000 becas. Erick acaba de adjudicarse una.

“Yo quería irme al extranjero y, luego de titularme en agosto, empecé a buscar mi siguiente paso que era ir a Estados Unidos. Gracias a una astrónoma chilena averigüé lo de Fullbright, busqué mucha información y llegué a la beca ‘Igualdad de Oportunidades’ y el concepto me encantó, porque está dirigida a primeras generaciones que asisten a la Universidad. Leí muy bien las bases y analicé cada palabra de lo que pedían, identificando a quién o dónde tenía que solicitar esa información o documento. Me esforcé para una buena postulación”, acota.

El siguiente paso de Erick es decidir a qué universidad irá a estudiar su doctorado, mientras es asesorado por la Comisión Fullbright. “Te asesoran en la postulación a la Universidad que elijas, junto con nivelar el inglés. He visto universidades en California porque la línea investigativa que quiero llevar la desarrollan muy bien en esos lugares. Me voy a dedicar al hidrógeno y combustibles, porque después hay que volver a Chile a retribuir. Y por supuesto, buscaré una universidad que haga colaboraciones con NASA, para acercarme a mi sueño”, comenta.

Erick destaca el apoyo que siempre sintió en el Departamento de Ingeniería Química, donde recuerda a la profesora María Luisa Saavedra, quien fue la que despertó en él la idea de hacer el magíster junto a la carrera. “También agradezco a mi gran mentor, Alejandro Reyes, y al profesor Luis Henríquez, porque ha sido enriquecedora la experiencia de trabajar con él publicando papers. También quiero agradecer a un colega, Nicolás Pailahueque, un docente que ha sido un apoyo grande conversando harto de Ingeniería, día a día”.

Proceso de internacionalización

Acerca del proceso de internacionalización que realiza nuestra Universidad, Erick asegura que “es una gran noticia que la Facultad y Universidad estén dando pasos concretos en esta materia. Hoy el mundo es global; yo me he podido comunicar con investigadores de todo el mundo gracias  a la conexión que hoy existe. Todos podemos cruzar esa frontera haciendo jornadas de investigación o pasantías. Esto tiene que estar al alcance de todos y todas y el compromiso de la Usach con este  tema es fundamental. Estoy seguro que esta experiencia que viviré me cambiará la vida, y que la Universidad y la Facultad quieran que la vida de sus estudiantes cambie, es de alto valor”.

Si bien aún no tiene fecha de viaje, espera que esto se resuelva durante el próximo año. Desde que nace este sueño viene imaginado el momento en que podrá ponerse el delantal con el logo de la NASA, y cada vez está más cerca. A través de la ingeniería química, de su interés innato por la ciencia y por querer aportar a cambiar vidas, Erick Gatica quiere absorber ese conocimiento y el modelo educacional de la universidad a la que ingrese,  para traerlo de vuelta. “Hoy se desarrolla ciencia e ingeniería de manera muy especial, porque la gente que está en los laboratorios lo vive con pasión, ya entiende que esa es una forma de trasmitir el conocimiento y eso  quiero ser, un agente de cambio que trascienda a través del conocimiento”, puntualiza.

 

 

Óscar Celis, bioquímico: “La Usach te prepara para liderar equipos de trabajo, motivarlos y llegar a resultados”

Óscar Celis, bioquímico: “La Usach te prepara para liderar equipos de trabajo, motivarlos y llegar a resultados”

Óscar Celis, es bioquímico de nuestra Universidad y cursó un Master en Business Administration. Se declara un profesional del ámbito científico e industrial, con experiencia en desarrollo de negocios, innovación y emprendimiento, con foco en la valorización de residuos, alimentos saludables y productos naturales. “Creo fehacientemente en el compromiso de nuestro desarrollo económico ligado a las personas, y a las pequeñas y medianas empresas para generar negocios asociados a la producción sostenible y amigables con el medio ambiente”, señala.

Este exalumno del Instituto Nacional, que en su momento formó parte de la denominada Generación Pingüina,  estima que no solo es importante entrar a una carrera universitaria sino que te vaya gustando cada vez más. Lo que realmente le apasiona es investigar, aplicar y generar negocio. Por eso se inclinó por Bioquímica en la Universidad de Santiago.

Recordando su paso por la Usach valora no solo el Campus único, sino su formación profesional y en especial a académicos que califica como iconos a nivel científico, liderando investigaciones de alto nivel, como los doctores Spencer, Orihuela, Cardemil, Nelson, Chavez, Ortiz y Zúñiga entre otros. Hizo una tesina sobre nano partículas de oro y hongos y una tesis con la Dra. Leonora Mendoza como patrocinante, que lo introdujo en la industria cervecera desde su rol en innovación en extractos naturales e ingredientes funcionales. Ese año la empresa Maltexco, le permitió ejecutar proyectos de relevancia nacional e internacional en alimentos e ingredientes.

Emprendimiento , mentoría y la importancia del MBA

Tras dejar Maltexco se integró como director ejecutivo a un emprendimiento familiar del rubro agroindustrial que le permitiría ahondar no solo en la investigación sino en el liderazgo desde su rol de director ejecutivo en Biofresco, una empresa ligada al rubro de la alimentación que abastece de frutas y verduras al retail, hoteles, restaurantes y servicios de banquetería. La pandemia lo hizo incluso abrir su negocio a la venta directa a particulares.

¿Seguiste ligado a la Universidad de Santiago?

Soy mentor de negocios en Innovo, sirviendo de guía para ciertos programas. En Biofresco hemos generado innovación y ese trabajo ha servido de mentoría para ideas y soluciones  que generen impacto positivo y sostenible en el medio ambiente. Por ejemplo, por el volumen de hortalizas que tenemos la empresa genera muchos residuos. Había que reorganizarlos y fuimos por la línea de trabajar con extractos naturales. Nos ganamos un proyecto de Corfo. Con la hoja de apio y otras hortalizas hemos podido desarrollar una línea de investigación donde encontramos biomoleculas que tienen un tremendo efecto antioxidante. De hecho hicimos un estudio anti proliferativo, es decir anti cáncer con resultados interesantes y de gran relevancia en este ámbito.

¿Aquí es donde reaparece entonces tu amor por la bioquímica?

 Sí, en Biofresco tenemos un área muy ligada a la ciencia. Sin ir más lejos la empresa  descarta 600 kilos al día de hojas, tallos y cascaras. Generamos un proyecto para realizar vermicompost con lombrices para abono a la tierra, y actualmente lo distribuimos para alimentación de animales. Desde esta experiencia nace +Innow, una consultora que busca generar ideas y soluciones de innovación sostenible y modelos de desarrollo nuevo. Lo que hicimos con la reutilización de la hoja de apio, nos llevó a decir que si bien al principio los desechos eran un costo, lo transformamos en un ingreso potencial al incorporarlo a alimentos, porque los ingredientes activos son los más caros de los productos funcionales al menos, y los estábamos echando a la basura. Las otras empresas no han hecho esta mirada, y puede ser una gran alternativa para el desarrollo sostenible del país”.

Y ¿cuál es el aporte que te entregó el MBA de la Usach en tu formación profesional y personal para el desarrollo de estas empresas?

Me permitió que los equipos funcionen. El cargo de director ejecutivo no es solo un nombre sino que está encargado de todo y eso significa armar equipos de trabajo, mejorar procesos de flujo de cliente  para que la empresa tenga una sostenibilidad financiera positiva. En pandemia los hoteles se fueron a cero y la rápida acción fue utilizar la holgura de la capacidad logística, haciendo un sistema de venta y entrega domiciliaria. El MBA tiene un formato muy interesante. Yo provenía del mundo científico, además obtuve un título de ingeniero civil industrial en otro Plantel, pero es una carrera dura que no te enseña a formar equipos, a crecer en liderazgo. Eso destaca en el MBA. Después hice un diplomado de product management, también en la Usach. El MBA te lleva a relacionarte y a evaluar de una manera distinta para lograr los objetivos que se traducen en formas de trabajo. Adquieres conocimientos y maneras de manejar situaciones que antes no las aplicabas bien, no generabas el mismo liderazgo. EL MBA te abre a liderar un equipo de trabajo para motivarlos y llegar a resultados, buscando la mejor visión de cada uno. Acá en +Innow básicamente trabajan conmigo en su gran mayoría profesionales formados en la Usach. Hemos establecido un nicho.

Como calificarías tu experiencia de haberte formado en el pre y postgrado en la Universidad de Santiago

Tuve una excelente experiencia de pregrado con grandes docentes. Uno se hace parte de la Universidad y piensas en soluciones en que la Usach también esté involucrada y ya estoy trabajando en un proyecto incorporando al Plantel, porque los cambios a nivel comercial o industrial nacen básicamente en las casas de estudios. La Usach se alinea con lo que pienso  en materia de equidad y medio ambiente. Desde las vivencias, experiencias y conocimientos que obtuve en mi alma mater, es que he podido contribuir desde la innovación y emprendimiento al desarrollo sostenible a través de soluciones aplicadas a desafíos nacionales y globales.

 

 

 

 

Germán Moncada: “El Magíster en Ciencias de la Ingeniería de la Usach abrió mi mente a pensar, a crear nuevas cosas”

Germán Moncada: “El Magíster en Ciencias de la Ingeniería de la Usach abrió mi mente a pensar, a crear nuevas cosas”

Convertirse en actor era el sueño que tenía Germán Moncada al concluir su enseñanza media. Sin embargo, su padre de profesión contador, fue quien lo impulsó a abandonar esa idea y optar por una carrera tradicional. Tal vez es uno de los ejemplos de tantos que existen en nuestro país que ven en las tablas su futuro, pero prima el tema económico por sobre el arte. Y no está arrepentido, porque fue en la propia Universidad de Santiago, que pudo también dedicar parte de su tiempo a electivos que llenaron en cierta medida esa vocación. Entró a estudiar Ingeniería Civil Industrial a la Facultad de Ingeniería y en el Campus conoció a quien es su esposa; fue profesor asistente de nuestra Casa de Estudios y hoy ocupa un alto cargo en el Ministerio de Obras Públicas.
 
“Los años que estuve en la Universidad de Santiago fueron los mejores de mi educación. La Usach fue mi casa y mi trabajo”, resalta expresando el espíritu usachino que lleva impregnado a flor de piel. 
 
Germán ingresó a nuestro Plantel en 1999 y egresó el 2005. Abordó paralelamente su tesis de Ingeniería Civil Industrial con un Magíster en Ciencias de la Ingeniería que cursó en nuestra misma Corporación. Si bien era imprescindible salir al mercado laboral para ganar su primer sueldo, el amor por nuestra Institución parecía retenerlo, según el mismo recuerda. “Mi esposa me insistía en que terminara pronto la tesis”, comenta. Algunos de sus compañeros siguieron el camino del postitulo en el extranjero, pero él lo hizo en la Usach, donde además se desempeñó por un tiempo como profesor asistente en el Plantel. “Cuando postulé al Magister tenía que obtener la licenciatura en ciencias de la ingeniería, así que comencé a hacer clases de administración de la producción a estudiantes de Ingeniería en Ejecución, durante el día y en el vespertino. Con el dinero que ganaba pude costear el pago de la carrera y me quedaba para pagar algunas cuentas y darme algunos pequeños gustos”, expresa.
 
Cuéntanos de esta experiencia doble de estar en clases y hacer clases…
 
La diferencia del Magíster con el pregrado es que tú no recibes la educación formal del pregrado sino que debes abocarte a la realización de determinados trabajos que vas discutiendo en conjunto con tus profesores. Teníamos una línea investigativa. Era mucho más libre y me gustó más que el pregrado. Si bien teníamos los mismos académicos que nos hacían clases, la educación es más personalizada dado que son cursos con un menor número de estudiantes. Le tomé mucho cariño a esos últimos dos años. Tú eliges tus cursos y profesores. Me sentía aún más motivado. 
 
¿Recomiendas hacer un Magíster en nuestra Casa de Estudios?
 
Absolutamente. El Magíster en Ciencias de la Ingeniería en la Usach es científico, más académico que un MBA por ejemplo. Me enseñó a generar nuevas soluciones… puedes investigarlas o incluso crearlas. La Ingeniería debería ser así. Muchos colegas encasillan las soluciones a los problemas según los ramos que tuvieron en el pregrado. Ingeniería es ocupar todas las herramientas que la Universidad te entrega.
 
Comenta que como profesor universitario asistente, conocía a muchos de los estudiantes del pregrado diurno. En vespertino fue un poco más complejo porque los alumnos provienen de empresas o instituciones y ya tienen experiencia trabajando. 
 
En septiembre de 2006 a pocos días de dar su examen de grado ya se disponía a ingresar a su primer trabajo formal en el Ministerio de Obras Públicas donde se mantiene hasta el día de hoy, pero con una carrera funcionaria que lo tiene encumbrado en un relevante cargo. Con anterioridad, había hecho su práctica en Metrogas.
 
Luego de  tres años en el MOP como ingeniero de proyectos se convirtió en jefe del área y triplicó su sueldo inicial. Al año lo reclutaron para Aeropuertos transformándose rápidamente en Jefe del Departamento de Aeropuertos y se hizo cargo de todas las licitaciones de terminales aéreos.  “Sacaba un proyecto por año, lo que era bastante. Mi primer aeropuerto fue el de La Florida, en La Serena. El diseño arquitectónico lo hace la Dirección de Aeropuertos del MOP. A nosotros nos corresponde el proceso de entregar en concesión el terminal aéreo por una determinada cantidad de años. El concesionario hace las obras y explota el aeropuerto, recuperando su inversión. Mi trabajo es que dichas condiciones estén ajustadas a las expectativas del sector privado, formalizar el proceso de licitación y adjudicar el contrato de concesión”, remarca. La estrella de su historial fue el megaproyecto del Aeropuerto Arturo Merino Benítez; actualmente está en el proceso de licitación del aeropuerto El Loa de Calama. 
 
A menudo se habla de la burocracia del Estado; del hacer siempre lo mismo… hay cierto temor al cambio. En este crecimiento ¿cómo te ayudó el Magíster a proyectar tu labor?
 
Yo creo que el haber hecho el Magíster fue fundamental para mi apertura de mente. Eso no te lo da el pregrado. Es esa libertad de reflexionar la que no te encasilla. Es cierto, en el Estado la respuesta es para qué cambiar si así lo hemos hecho siempre. Yo motivo a mi equipo para que pensemos más, porque si bien lo anterior puede ser correcto, siempre hay mejores formas de hacer las cosas. El pregrado te da el conocimiento, pero el Magíster te enseña a no encerrarte en una sola cosa… más que a innovar, tal vez a mezclar herramientas que ya existían. La innovación en el aparato público es mucho más compleja puramente hablando.

Marcos Casanova Páez, Doctor en Química Teórica: “En el extranjero el prestigio de la Usach es reconocido”

Marcos Casanova Páez, Doctor en Química Teórica: “En el extranjero el prestigio de la Usach es reconocido”

Viajar fuera de Chile y dejar familia y amigos no es una tarea fácil, sobre todo cuando también hay barreras idiomáticas, pero no son pocos los usachinos que han optado por especializarse en el extranjero e ir tras los sueños de conseguir un doctorado y avanzar hasta un postdoctorado. Marcos Casanova Páez es uno de estos usachinos que tras lograr su Licenciatura en Física Aplicada, egresar de Ingeniería Física de la Facultad de Ciencia en nuestra Universidad y cursar un Magíster en la Universidad de Chile, decidió dedicarse a la Academia y a la investigación.

Con un conocimiento del inglés que pudo mejorar in situ, Marcos abordó un avión rumbo a Australia para realizar su doctorado en química teórica. “Cuando entras a Licenciatura en Física en Chile hay solo una opción y también creo que pasa lo mismo con Química y Biología. El doctorado se vuelve una obligación, porque en el país no hay muchos lugares donde hacer ciencia. De hecho, el pilar principal de investigación y desarrollo en el país son las universidades. No hay entidades privadas que se dediquen a ello como en otros países. En mi caso siempre pensé en ser académico. Me dieron una beca de la Universidad de Melbourne en Australia que cubrió pasajes, seguro médico, el arancel de la Universidad y una manutención para vivir”, comenta.

Es que se hace evidente que en países desarrollados se destina mucho más dinero para invertir en  las universidades e institutos que hacen investigación que en naciones como la nuestra, relata a través de la plataforma zoom desde la pequeña localidad de Mülheim an der Ruhr, en Alemania, donde se encuentra actualmente realizando su postdoctorado en el Max-Planck-Institute für Kohlenforschung, una institución que cuenta con varios premios nobel, entre ellos Benjamin List que junto a David Mac Millan, recibió el Nobel de Química por sus avances en la organocatálisis.

Volvamos un poco atrás. Cuéntanos un poco de tu doctorado

_Cuando estuve en la Universidad de Melbourne uno de mis trabajos principales fue el desarrollo de nuevos métodos computacionales en química teórica y que luego son aplicados para predecir o explicar resultados experimentales. Después de mi doctorado, me vine a Alemania para hacer un postdoctorado en el Instituto Max Planck, que es el desarrollador del programa donde implementé los métodos computacionales realizados en el doctorado en Australia. Aquí en el Instituto hay estudiantes de doctorado, postdoctorados e investigadores de planta. Yo desde que estaba en el Magíster en Física, trabajé en un área que se llama física computacional, donde apliqué métodos que ya vienen en los programas computacionales, pero en el doctorado no solo tenía que aplicarlos sino que también tenía que implementar nuevos métodos en el programa. En mi opinión toda la base es física. Lo que pasa es que las aplicaciones son distintas, lo que le interesa a los físicos estudiar normalmente es distinto que a los químicos, pero los dos utilizan la misma base teórica.

Has cumplido varias de tus metas. ¿Cuán importante ha sido la Universidad de Santiago en tu formación académica y en abrir puertas? ¿Recomendarías hacer un postgrado fuera de Chile?

_La Usach fue esencial en mi desarrollo porque me entregó todas las herramientas que necesité en el exterior y facilitó que me fuera bien. Es posible hacer un doctorado en el extranjero, pero hay que darle dedicación, ponerse las pilas. Para irte ya sea con Beca Chile u otra lo importante es que te vaya bien, que tengas buenas notas. Cuando me postulé al doctorado en la Universidad de Melbourne me preguntaron la Universidad de la que provenía y les dije que venía de la Universidad de Santiago de Chile. Ellos la conocían, porque tienen un listado de los planteles con los que tienen contacto.

¿El prestigio de la Casa de Estudios tiene que ver entonces con la posibilidad de movilidad?

_Yo creo que sí. Ellos conocen básicamente su prestigio, sabían de algunas universidades chilenas como la Usach, la Universidad de Chile, la Universidad Católica, la Universidad de Concepción. Pero más importante es que ellos ven cómo te fue a ti como estudiante y establecen a partir de eso tu calidad y si te va a costar o no… yo creo que por eso preguntan o también porque hay colaboraciones entre académicos de allá y los de universidades chilenas…entonces se conocen. La parte más importante de un científico, en mi área, es tener publicaciones en revistas científicas y eso lo estoy haciendo desde que hice mi Magíster. Es un proceso de mucho trabajo, pero muy satisfactorio una vez que está publicado. También realicé varías publicaciones durante mi doctorado en Australia y ahora publicaré respecto a mi tema de investigación actual en el instituto Max Planck.

¿Tienes pensado volver y entregar tu conocimiento en Chile?

_El campo laboral no es tan grande en Latinoamérica como lo es en Estados Unidos, Australia o Alemania. Normalmente en estos países hay vacantes en las universidades para un trabajo estable o incluso privados que se dedican a la investigación. Me encantaría regresar a mi país y de hecho reviso a menudo la página de la Usach para ver si hay algún concurso. Me gustaría volver a trabajar a la Universidad de Santiago de Chile que fue donde estudié, la institución que me formó y donde me siento muy cómodo, porque conozco a su gente.

Dr. Cristian Leyton, neurólogo: “La Facultad de Ciencias Médicas Usach goza de reputación nacional e internacional”

Dr. Cristian Leyton, neurólogo: “La Facultad de Ciencias Médicas Usach goza de reputación nacional e internacional”

En 1994, Cristian Leyton ingresó a la Escuela de Medicina de la naciente Facultad de Ciencias Médicas. Sus  primeros años fueron un gran desafío, no sólo por el gran cambio que significó la transición del colegio a la Educación  Superior, sino también porque formó parte de la primera promoción de la carrera en nuestro Plantel. “En ese entonces había sólo tres escuelas de medicina en Santiago, y la creación de la nuestra generó una fuerte reacción en ciertos centros de práctica clínica y de académicos de otros planteles”, recuerda.

Me imagino que hubo que demostrar la excelencia del estudiante de la Universidad de Santiago

_ Muchos de los que ingresamos a Medicina teníamos en ese entonces un poco de reticencia. Todo era nuevo. No teníamos referencia en  términos de trayectoria y campus clínicos. Tomamos el riesgo y no me arrepiento. Creo que si hubiese estudiado en otra Universidad no habría tenido el empuje de enfrentar las dificultades porque en otros planteles con carreras consolidadas no tienes que demostrar nada, salvo lograr el título y con la reputación de la Institución uno se siente respaldado, pero cuando tienes que forjar eso,  haces todo tu esfuerzo porque ande todo bien, sobre todo cuando compartes campus clínicos donde hay un cierto escrutinio. Sin duda que las circunstancias adversas crearon una impronta de resiliencia y excelencia que se traduce en el éxito laboral que muchos de los egresados de Medicina gozamos en la actualidad. Por mi parte, el ingreso a la Universidad significó un cambio de vida que me abrió las puertas al mundo. Más allá del conocimiento y destrezas aprendidas, mi paso por la Usach permitió ver diferentes realidades y experiencias, desarrollar conciencia social y cultural, y apreciar la historia y trayectoria que quedan indeleblemente plasmadas por quienes hemos circulado en las aulas, pasillos y pastos del Campus Universitario.

Cristian después de recibirse como médico cirujano realizó su especialización de tres años y medio como neurólogo. Hizo una intensa carrera clínica trabajando en distintos centros médicos, hospitales y clínicas de Santiago incluyendo la docencia, pero aun sentía la necesidad de aprender más allá de los que los libros le enseñaban. En su horizonte estaba el programa de doctorado de la (University of New South Wales, en Sydney, Australia, hasta donde llegó en 2009. Después de ello continuó un post-doctorado en la Universidad de Sydney el 2014 y tres años más tarde se abrió a una nueva y gran oportunidad  tras conseguir financiamiento para proseguir sus estudios por dos años en Massachusetts General Hospital y Harvard Medical School, en Boston,  que cuenta con una infraestructura enorme y donde están los mejores investigadores y clínicos de los Estados Unidos.

 Tu historia demuestra que cuando quieres continuar aprendiendo y están en el lugar y momento preciso todo es posible.

_La Universidad representó un salto importante en mi vida. Yo provengo de una familia de estrato social bajo. Estudié en la Usach con el apoyo de la Beca Mineduc,  la Beca de Alimentación y el Fondo Solidario. Si no hubiera sido por eso habría sido muy difícil, sino imposible. Uno se da cuenta de todo lo hecho, cuando mira en perspectiva.  La Usach es una institución que permite el pluralismo, que te muestra que el mundo no es solo blanco y negro. Me abrió la visión. Después de casi 24 años soy un convencido de que se dieron las condiciones para aprovechar esta oportunidad. Los principios que gobiernan el quehacer de la Usach son extremadamente importantes para el desarrollo de nosotros no solo como individuos sino como sociedad y país;  esa contribución tiene que mantenerse en el tiempo.  La creación de la Facultad de Ciencias Médicas surgió en un momento estratégico. El entonces decano, profesor José Luis Cárdenas, tuvo esa capacidad de soñar y como muchos lo describen fue un “optimista eterno” que permitió que esta  Unidad Mayor ostente una reputación nacional e Internacional que es un componente importante de la Universidad. Por eso, me siento muy orgulloso de haber egresado de la U. de Santiago, y como testimonio de su carácter distintivo, haber recibido el premio al Perfil Médico Usach en 2001.

A la luz de tu trayectoria, me gustaría saber qué opinas de la formación que te entregó la Usach y si recomendarías la especialización en el extranjero.

_ Yo creo que el estudiante de Medicina de nuestra Universidad cuenta con los conocimientos y herramientas para hacer un Magíster o un Doctorado en el extranjero. La Usach provee una sólida formación científica con una extensa cobertura de los aspectos clínicos y, desde el punto de vista práctico, el ejercicio de la medicina me permitió una muy buena práctica e intuición clínica. Todas esas herramientas que se adquieren en tu alma mater son extremadamente importantes cuando debes lidiar con nuevos ambientes. Cuando vas a hacer un postgrado en el extranjero debes tener en mente que no es una manera de incrementar ingresos, sino de adquirir una experiencia de vida fuera del conocimiento o destrezas puntuales que requieres. Es la capacidad de tener herramientas puntuales para lidiar con los desafíos que debes vivir en lo profesional  y pensar más allá de lo que la tecnología y la ciencia ofrece… es dar un paso adelante y aplicar- en forma robusta- ideas o principios científicos para forjar cosas nuevas y útiles.

Cristian Leyton se desempeña desde 2019 a la fecha en Brain and Mind Centre de la Universidad de Sydney, un instituto de investigación  donde realiza docencia e investiga las enfermedades neurodegenerativas que causan deterioro del lenguaje. También trabaja en la revisión de  protocolos de investigación y monitoreo de ensayos clínicos en Australia. Con más de una cincuentena de publicaciones científicas, ha presentado en múltiples simposios internacionales y ha sido  invitado para evaluar proyectos en Europa y Australia y escribir editoriales en revistas científicas.

 

Salomé Villa, Doctora en Lingüística Aplicada en Evaluación de Idiomas: “La Usach te abre puertas en el extranjero”

Salomé Villa, Doctora en Lingüística Aplicada en Evaluación de Idiomas: “La Usach te abre puertas en el extranjero”

Salomé Villa  ingresó a Bachillerato de nuestra Universidad en 1997, pasó por Obstetricia en la Facultad de Ciencias Médicas, pero sería en la Facultad de Humanidades donde encontró su real vocación: la Licenciatura en Lingüística Aplicada con especialización en traducción en inglés y japonés, carrera que la llevaría a viajar por el mundo, sumar un Magíster y un Doctorado que hoy la posicionan como una incipiente investigadora.“Si bien la vuelta fue larga igual tiene sentido porque lo que yo hago en lingüística es evaluación, que es un paradigma bastante más positivista que el resto y más cercano a las ciencias, creo  que nunca habría llegado a la educación con mi formación en el colegio, porque las humanidades me cargaban”, asegura.
 
Su vida académica y profesional es bastante promisoria. Tras dar su examen de grado, hacer su práctica profesional en Greenpeace y titularse en el pregrado como traductora, el destino la llevó a hacer clases de inglés en un Colegio de la Fundación Belén Educa y a aceptar luego la coordinación del departamento de inglés. Ahí se enamoró de los niños y decidió cursar dos años de pedagogía en un plan especial para profesionales. Luego puso su saber a disposición de quienes deseaban postular a MBA en el extranjerodesde Nova Consultores donde dictaba clases particulares; hizo diseño de curriculum para varias universidades y  firmas de abogados hasta que en 2011 se motivó a ir por más.
 
Su siguiente paso era salir del país a perfeccionarse.Postuló a las Becas Chile y abordó un avión rumbo a Australia para hacer su Magíster en University of Melbourne. El 2013 volvió a Chile para participar en el grupo elaborador de los estándares en pedagogía en inglés de la Universidad Alberto Hurtado y fue coordinadora académica de la carrera, además de asumir la coordinación de las prácticas profesionales. Sin embargo, la evaluación de idiomas era su prioridad y el doctorado era su horizonte; el lugar la prestigiosa Universidad de Lancaster en Inglaterra. Ha sido acreedora de múltiples reconocimientos, entre ellos, en 2017 recibió el Assessment Research Award que otorga el British Council. Presentó un póster en el Language Testing Research Colloquium que es la conferencia más importante de lenguaje testing en el mundo organizado por la International Language Testing Association, cuando estaba en su segundo año de doctorado y de ahí ha presentado todos los años siguientes. Fue una de las fundadoras de LAALTA, Latin American Association for Language Testingand Assessment, de la que es la actual presidenta.
 
En tercer año de su doctorado  postuló a un Erasmus, una beca de movilidad en Europa, para trabajar con una investigadora en Alemania de la Universidad de Bremen.
 
En 2018, tras dar su examen de candidata a doctora postuló a un Doctoral Dissertation Grant, de la International  Research Foundationfor English Language Education (TIRF)  y se convierte en la primera chilena que se lo gana y la tercera de Latinoamérica.
 
En febrero de 2020 se tituló de doctora en lingüística aplicada y de regreso en Chile tras  adquirir un compromiso académico con la Universidad Alberto Hurtado, volvió a esa universidad como académica investigadora. Es permanente invitada a participar como panelista en distintas conferencias de evaluación de idiomas.
 
Tu currículum es extenso y son numerosos los premios y reconocimientos que has recibido. A la luz de esta trayectoria ¿cómo crees  que te marcó la Universidad de Santiago desde aquel momento de ingresar a Bachillerato hasta tu titulación en la Facultad de Humanidades?
 
La Usach es mi alma mater. Siempre la vi como una universidad destacada y fue un orgullo entrar y ver una diversidad de gente increíble; compartir con personas de mucho bagaje cultural. Me gustaba  el nivel de exigencia académico, había que estudiar harto, quemarse las pestañas. Esa exigencia me puso presión,pero satisface el ego académico, aquella  sed de querer ser más.
 
¿Cómo influyó nuestra Universidad en tus deseos de salir al mundo y optar al Magíster y Doctorado que lograste?
 
Muchas de las oportunidades que se me abrieron fueron por haber estudiado en la Universidad de Santiago. En Chile la gente toma decisiones laborales según donde estudiaste y la Usach me abrió muchas puertas. Eso siempre ha sido un gran apoyo, donde vaya llevo la marca de una Universidad potente en mi curriculum,  una Universidad con prestigio. También para postular a la Beca Chile fue muy importante donde estudié.
 
¿Recomiendas seguir el camino profesional  que tu tomaste?¿Te sentiste plenamente capacitada con los conocimientos adquiridos en el pregrado para salir al mundo y buscar la posibilidad del postgrado en el extranjero?
 
La Universidad te da la solidez curricular para enfrentar nuevos desafíos como los que decidí asumir yo con un Magíster en Australia y el Doctorado en el Reino Unido. Pienso que las carreras de la Usach tienen un muy buen nivel de profesionales. No me imagino una carrera que no te permita dar un paso más allá. El  perfil de  estudiantes que entra a la Usach es excelente. Tuve compañeros muy capaces, muy estudiosos. Lograr nuestras metas es una mezcla de ambas cosas. Hoy estoy celebrando mi primera publicación indexada como investigadora. El paper se realizó con el proyecto de la Universidad de Bremen, cuyo resultado fue el Erasmus al que postulé. Ahora estoy preparando uno sobre mi tesis y postulé a un fondo en investigación internacional del British Council para la prueba Aptis. Queremos investigar qué impacto global tiene utilizar una prueba de este nivel, respecto a la toma de decisiones institucionales.

María José Labayru, licenciada en lingüística aplicada a traducción Inglés-Japonés: “La Usach es el mundo en un solo lugar”

María José Labayru, licenciada en lingüística aplicada a traducción Inglés-Japonés: “La Usach es el mundo en un solo lugar”

Si bien los primeros años de enseñanza media compartía su vocación entre las carreras de salud y los idiomas, María José Labayru decidió ingresar a la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago, tras un rápido paso por un Plantel de Educación privado, donde estudió odontología. Fue la Usach, la Institución que le abrió las puertas al mundo y  con ello salió de una burbuja, reconoce.

“Di por segunda vez la Prueba de Aptitud Académica en la búsqueda de un nuevo objetivo: concentrarme en los idiomas. Fue la  Feria del Postulante  de nuestra Casa de Estudios, la primera en cautivarme, y me hizo postular a mi Alma Máter”, remarca.

Tras cinco años de estudio obtuvo la licenciatura en lingüística aplicada a la traducción en Inglés-Japonés, etapa que consideró todo un desafío porque en esos años se consideraba la carrera del futuro y no se equivocó, a tal punto que persiguiendo su sueño continuó estudiando Ingeniería Comercial y luego un Magíster en Dirección Comercial y Marketing en la Universidad Europea de Madrid.

“Ingresar a la Usach fue la mejor decisión de mi vida. Hay un antes y un después, porque en el Campus único compartí con una diversidad de amigos de todas las carreras. Es una Universidad muy completa y un ejemplo para otras. Tienes todo un mundo ahí mismo y eso no tiene precio”, expresa.

La licenciatura en lingüística aplicada a la traducción en Inglés-Japonés se transformaría en la sólida base de su curriculum profesional que le ha permitido interactuar con los mercados de exportación e importación de Europa y Asia, además de cinco años en la representación diplomática de Corea en nuestro país y su incursión en el Ministerio de Relaciones Exteriores siendo puente de las delegaciones que vinieron a la APEC 2004.

¿Visualizabas tu carrera profesional como se ha ido presentando después de estudiar en la Usach?

Tengo muchos recuerdos de la experiencia vivida en la Universidad de Santiago más allá de mi carrera propiamente tal. Hacía deporte, particularmente tenis, y las canchas estaban ahí mismo. Era fantástico. Tomé cursos coprogramáticos, recuerdo uno en especial de chino mandarín. Otros compañeros hicieron otro de ruso. Iba a extra programáticos de teatro. La carrera me abrió otro mundo. Siento que desarrollé mis estudios como los visualicé al entrar. Quise trabajar en una embajada, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, o en empresas que tuvieran relaciones internacionales. Eso estaba en mi mente y así se fue dando. Cuando terminé la carrera, Chile fue sede de la APEC 2004, ingresé al Ministerio de Relaciones Exteriores  en un cargo de asistente bilingüe, como  oficial de enlace entre Cancillería y las delegaciones. Eso me abrió otras puertas.

Luego estuve cinco años en  la Embajada de Corea. Me sirvió mucho aprender sobre la cultura oriental en la Universidad de Santiago. No se queda solo en el idioma… La lingüística es sumamente importante porque en una representación diplomática se hace mucho trabajo de investigación, entrevistas… pasé por distintas áreas, economía, política, cultura.

Se advierte en tu personalidad que buscas siempre nuevos desafíos y se abrieron nuevas perspectivas laborales en el ámbito privado según desprendo de tu curriculum que te llevaron a seguir estudiando y perfeccionándote desde el área del marketing, pero sin dejar de lado los idiomas.

_Sí, estudié Ingeniería Comercial como complemento, lo que me permitió tomar contacto directo con el mercado asiático, estadounidense y europeo trabajando como Export Manager en  dos importantes viñas nacionales, pero eso sin duda eso fue gracias a la base de los idiomas que me dio la Usach.  Tú puedes ser un excelente ingeniero comercial, pero el acceso a la conexión con otras culturas no lo encuentras en otro Plantel de Educación Superior. El nivel de inglés de la Universidad de Santiago es sumamente bueno y qué decir del japonés. Tengo además un Magister en Dirección Comercial y Marketing de la Universidad Europea de Madrid.
Actualmente María José está dedicada a la asesoría comercial a viñas y  trabaja para una multinacional de envases flexibles diseñados en forma especial para las industrias alimenticia, farmacéutica y minera, por lo que debe ser puente con ejecutivos de todo el mundo. Su sueño es tener su propia empresa que asesore a otras que deseen importar y exportar.

Sobre la Usach remarca que es su alma mater y que aunque siguió estudiando en otras universidades de Chile y España, nuestra Casa de Estudios es imborrable, porque  “representa el mundo en un solo lugar. No me arrepiento de haber elegido esta carrera. Si hubiese sido solo una ingeniera comercial nunca podría haberme hecho cargo de los mercados internacionales o trabajar con empresas en Asia. Ese es mi elemento distintivo. No hay ninguna Universidad donde veas el universo que concentras en nuestro Plantel. La Usach es superior en calidad de educación y su diversidad no la encontraras en ninguna parte”, remarca orgullosa.

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