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Universidad de Santiago presenta nuevo Plan de Transición a la Vida Universitaria en Virtualidad

Universidad de Santiago presenta nuevo Plan de Transición a la Vida Universitaria en Virtualidad

El 10 de marzo se pondrá en marcha el Plan de Transición a la Vida Universitaria Usach, preparado por la Vicerrectoría Académica (VRA), en colaboración con la Dirección de Pregrado, el Consejo Superior de Docencia, la Unidad Programa de Acceso Inclusivo, Equidad y Permanencia (Paiep) y la Unidad de Virtualización de la VRA.
 
La iniciativa, que busca acompañar al estudiantado en sus primeros pasos en la educación superior, a través del apoyo académico y de la gestión personal, entre otros variados temas, operará desde la plataforma www.soyusach.cl
 
“Nuestro propósito es que las y los nuevos estudiantes sientan que ingresan a una casa de estudios superiores que les acoge y que será parte fundamental en su formación como personas y profesionales”, destaca el Dr. Julio Romero, Vicerrector Académico.
 
Cursos de Transición
 
Uno de los pilares del Plan son los Cursos de Transición, que se han preparado especialmente para reforzar algunos contenidos que no se alcanzaron a ver durante la enseñanza media o que no se abordaron apropiadamente, estos son: Matemática, Lenguaje y Escritura y Gestión Personal, los dos primeros tendrán diferente grado de profundización, dependiendo del perfil (científico o humanista) de la carrera.
 
María Luisa Saavedra, Directora de Pregrado, precisa “que el Plan de Transición espera ser una herramienta de apoyo al rendimiento académico del estudiantado, en su primer año de Universidad y reducir las brechas que puedan existir en su formación previa”.
 
Conocimiento institucional
 
En el sitio www.soyusach.cl las y los nuevos estudiantes también podrán informarse de las actividades de bienvenida que han preparado sus unidades académicas (horarios y enlaces), junto con acceder a tutoriales e información relevante sobre el funcionamiento y beneficios de la Universidad.
 
Daniela Bertholet, de la Unidad de Virtualización de la VRA, comenta que el sitio es una completa guía de inducción, que se hace cargo de que las y los nuevos estudiantes “no se vean afectados por su desconocimiento del funcionamiento institucional o de los programas de apoyo que se han desarrollado para atender, tanto a sus necesidades académicas como socioeconómicas o de salud física y mental”.
 
La primera etapa del Plan de Transición tendrá una duración de tres semanas, del 10 de marzo hasta el 01 de abril. Los primeros tres días (10, 11 y 12 de marzo) serán de inducción, mientras que desde el 15 de marzo hasta el 01 de abril, cada estudiante podrá ingresar a su respectivo Curso de Transición, dependiendo de la carrera de destino. 

Pedro Landeros, doctor en Ciencias Físicas: “La Universidad de Santiago es mi alma máter”

Pedro Landeros, doctor en Ciencias Físicas: “La Universidad de Santiago es mi alma máter”

Desde niño la matemática le resultó fácil y estima que la Ingeniería Civil en Obras Civiles que comenzó a cursar en la Universidad de Santiago lo llevó a sentir el gusto por la Física. Sin pensarlo se cambió a Licenciatura en Física y después saltó al doctorado. 
 
Oriundo de Curicó el doctor en  Ciencias Físicas, Pedro Landeros, recuerda que en la época de colegio leía y aprendía por gusto propio. Considera que es una condición natural de los científicos.
 
Su madre es profesora de artes en enseñanza básica y su padre trabajó en administración y finanzas. Son cinco hermanos. Pedro es primera generación en ingresar a las universidades tradicionales. Recuerda que un par de personas le recomendaron la Universidad de Santiago por la calidad de la docencia en Ingeniería. 
 
Tiene muy buenos recuerdos de los primeros años en la Usach, especialmente de sus compañeros de Ingeniería Civil.
 
¿Qué te motivo a dejar la Ingeniería Civil en Obras Civiles después de tres años y medio para incorporarte a la Licenciatura en Física?
 
_ Yo creo que fueron justamente los ramos de Física, como Mecánica, Electromagnetismo y Física Moderna, los que me llevaron a tomar esta decisión; comencé a interesarme por la Mecánica Cuántica, átomos, electrones y partículas. Y ahí decidí cambiarme a la Facultad de Ciencia sin saber mucho en qué iba a trabajar, ni menos que iba a hacer Investigación. Ser científico nunca lo pensé. Poco a poco uno encuentra su camino. La Licenciatura en Física no tiene examen ni tesis pero el año 2002 la Dra. Dora Altbir, me ofreció trabajar en su grupo y comencé a realizar investigación en el área del magnetismo, junto a mi compañero Juan Escrig, actual decano de la Facultad.
 
¿Cómo fue la experiencia de incorporarse a la investigación siendo aún estudiante de la Licenciatura?
 
_En ese tiempo nos contrataron a mí, a Juan y a Sebastián Allende, entre otros, para incorporarnos al Núcleo Milenio “Física de la Materia Condensada”, donde había gente de la Usach y de la Universidad Federico Santa María, entre otras. Fue una especie de semillero, como el primer proyecto grande que se obtuvo en el área. Ahí partimos como ayudantes de investigación. Muchos actualmente somos académicos en Universidades. Tras un año y con alta motivación entré al doctorado, el cual terminé en tres años y medio. La ayudantía en investigación fue para mí como comenzar el doctorado antes. En total pasé alrededor de 10 años en la Universidad de Santiago.  Con bastante trabajos publicados, se abrió un cargo en la Universidad Federico Santa María como Investigador Postdoctoral, lo gané, me esperaron que defendiera mi tesis “Propiedades Magnéticas de Nanoestructuras con Simetría Cilíndrica”, y luego me fui a la quinta región, donde llevo 14 años. Mi profesora guía fue Dora y años después al saber de su designación como Premio Nacional de Ciencias Exactas me sentí muy orgulloso por ella. Ese premio va mucho más allá de la ciencia porque ella ha hecho cosas importantes. 
 
Muchas veces como investigador uno tiene contratos finitos. Se abre un cargo y aparecen 30 o 40 doctores con tremendos curriculum. Es muy competitivo; hay mucho estrés en el ámbito de los investigadores, pero cuando te contratan como profesor el estrés aumenta el doble, porque ser docente en la Universidad es muy diferente a lo que la gente cree. Nosotros no solo enseñamos, sino que creamos conocimiento, entonces hacemos dos trabajos en uno. Además somos administradores de proyectos, somos revisores de revistas internacionales, damos charlas en conferencias y colegios, guiamos tesistas de magíster y doctorado, entre otras actividades. Es complejo ser académico.
 
Pedro en 2005 hizo una estadía en el extranjero junto a Escrig y Allende en la Universidad Federal de Rio de Janeiro. Entre el año 2008 y 2011 realizó cuatro estadías de investigación en la Universidad de California Irvine, con el profesor Douglas Mills, una eminencia en la Física de Materia Condensada. Este fue una especie de postdoctorado. Luego comenzó a diseminar su trabajo de forma internacional a través de charlas. “Eso aumenta mucho el impacto de la ciencia que se hace, en término de las citas que recibimos después. Visité varias veces un centro de investigación llamado Nanogune, en San Sebastián (España), como también el Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf (Alemania), donde aún colaboro con grupos experimentales”, comenta. 
 
¿Que fue para usted la Universidad de Santiago? 
 
_La U. de Santiago fue muy importante para mí. Entrar a la Universidad es tan diferente a estar en un liceo de Curicó. Recuerdo comenzar a ver el cálculo y las matemáticas avanzadas en la Usach. Ahora lo ven en el colegio. En la Usach también comenzé a conocer la Física. Es una universidad tan grande, tan linda, sus espacios, sus pastos y jardines; pero por sobre todo los profesores fueron muy importantes; estar en un departamento donde se desarrolla investigación fue muy valioso. Esto no lo vas a encontrar en una Universidad privada, aunque ahora contratan doctores, pero en ese tiempo no era tan así. Recuerdo que en el doctorado compartíamos oficina con 4 compañeros en el Departamento de Física, que se quedaron trabajando allá. Había una gran comunidad que hoy están repartidos por todas partes. Sin duda fueron años hermosos. La Usach es mi alma máter y la recuerdo con mucho cariño.

Patricia Jorquera, bioquímica y doctora en microbiología: “La Usach me dio bases sólidas para llevar mi carrera a este nivel”

Patricia Jorquera, bioquímica y doctora en microbiología: “La Usach me dio bases sólidas para llevar mi carrera a este nivel”

Recuerda que desde pequeña hacía experimentos, pero también rompía o  desarmaba juguetes tratando de entender cómo funcionaban. Ya tenía esa curiosidad innata que se tradujo a la larga en  querer saber cómo funcionan los virus respiratorios y usar esa información para generar vacunas. Hoy desde la empresa estadounidense de biotecnología, Moderna, recuerda su paso por  la Universidad de Santiago donde estudió Bioquímica, en la Facultad de Química y Biología, y se transformó en una destacada doctora en microbiología, pese a que algunos le decían, cuando inició sus estudios, que los virus no le interesaban a nadie.

Su papá es corredor de propiedades y su mamá administradora de empresas. Su hermana educadora de párvulos, pero del área de la investigación es la única que buscó ese campo. Dio la Prueba de Aptitud Académica y entró el 2001 a la Usach, sin saber que años más tarde se especializaría en Estados Unidos y la pandemia haría entender a sus padres –por fin, dice- la importancia de lo que ella hace.  Es doctora en Microbiología con especialidad en Virología. En Moderna se desempeña en el área de selección de antígenos que van a ir en vacunas, por ejemplo independiente del virus,  su función es entender cómo funciona ese patógeno, cuál es el componente particular de ese microorganismo y si se puede ocupar en una vacuna.

¿Qué recuerdas de tu experiencia en la Universidad de Santiago?

- Me gustaban mucho las clases en la Usach. Nunca reprobé un ramo. En la Universidad de Santiago convergen personas de distintas clases sociales y conoces a gente que viene del ABC1 y otras más modestas, cosa que no ocurre tanto en otros planteles como los privados. Tuve muy buenos docentes y fueron ellos los que me motivaron a seguir la carrera de virología. Las ganas con las que trabajaban y su pasión se contagiaba.

Patricia tiene especiales palabras de agradecimiento para los académicos Eugenio Spencer y Ana María Sandino. “El profesor Spencer tenía el laboratorio de virología en aquel entonces. Yo entré a trabajar con él cuándo comencé a aprender en investigación a finales del 2004 y estuve ahí 2 años. Me interiorice en virología y así fue como postule a un doctorado, porque requería seguir en una carrera en virología. La Dra. Sandino fue mi tutora de tesis en bioquímica, es una mujer muy inteligente y proactiva y fue muy importante verla como se manejaba en el día a día. El profesor Spencer es muy respetado y gracias a él establecí contactos en Estados Unidos; terminé haciendo mi tesis doctoral acá. De hecho fue mi cotutor en mi tesis de doctorado y Ana María  mi tutora de pregrado que fue sobre un virus que infectaba y se reproducía en el salmón (IPNV).

Patricia llegó al país del norte en 2008 a terminar su doctorado en la Universidad de Carolina del Norte y trabajó con virus respiratorios. Hizo un postdoctorado en la Universidad de Georgia, y después, se desempeñó como científica en el Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Facultad otros 3 años. Se perfeccionó en el estudio de virus respiratorios tales como la  influenza, sincicial y Coronavirus. En 2017 se abrió una posición en el CDC (Centers for Desease Control and Prevention), entidad del gobierno en Atlanta, Estados Unidos, que se encarga de estudiar enfermedades infecciosas, donde monitoreaba  los virus de influenza que circulaban en el mundo analizando si aparecía alguno que fuera distinto y si era necesario hacer un upgrade de la vacuna.

A principios del 2019 se fue a Boston e ingresó a Seqirus, una de las tres farmacéuticas más grandes de ese país que produce vacunas de influenza, donde trabajó directamente con el Coronavirus en el laboratorio. Un reclutador de Moderna la ubicó por Linkedin, ya que buscaban una persona que tuviera experiencia trabajando con más de un virus respiratorio y ya estaban produciendo una vacuna para Coronavirus. Empezó a trabajar en septiembre, cuando la firma iniciaba la fase 3 de la investigación; gran parte de desarrollo in vitro ya se había realizado y la vacuna estaba siendo probada en humanos. Ella es una de los cerca de 30 científicos que trabaja en el equipo de enfermedades infecciosas. Pertenece al grupo de diseño de antígeno, donde hay 4 expertos que investigan el genoma de los virus.

¿Qué representa la Usach en tu exitosa carrera profesional?

- La Usach académicamente me dio las bases sólidas para seguir estudiando y llevar mi carrera a este nivel. Si no hubiese aprendido a trabajar en laboratorio y en bioquímica en general no estaría donde estoy actualmente. Aprendí a relacionarme con personas de distintos lugares. Yo nunca consideré salir al extranjero, pero conversar con profesores que si lo habían hecho, escuchar sus experiencias, aprendizajes, lo rico que es salir y absorber otras culturas, me impulsó a continuar mis estudios. En la Usach recibes como un entrenamiento aparte, porque trabajar con pocos recursos te hace ser más imaginativo y encontrar fórmulas de hacer mucho con lo poco que tienes. Aquí en Estados Unidos tu compras un  kit y listo .No se imaginan todo el trabajo que hay detrás. Si falla no tienen idea de cómo arreglarlo tampoco.

¿Adviertes diferencias entre la educación que se entrega en nuestra Universidad con la que observas en Estados Unidos?

- No veo mucha diferencia. Una de las ventajas de estar en EE.UU es que es un lugar donde convergen personas de todo el mundo. En el equipo con que trabajo en Moderna hay personas de Suiza, Australia, Francia y México. Comparando mi formación con la de ellos, no siento que haya una desventaja. Los doctorados en Chile siento que son un poco mejor porque acá duran 4 años, pero tu pregrado y postgrado allá en nuestro país son más largos, te preparan más en el laboratorio. Yo he conocido profesionales que sacan su título de bioquímico sin haber puesto jamás un pie en un laboratorio. Ese año extra de investigación que hacemos en Chile, acá no está. En cuanto a conocimientos, nuestro país tampoco está en desventaja. Trabajando con otros científicos no siento que mi saber sea mayor o menor que el de ellos, sino que es más bien parejo.

El Coronavirus en Chile

Hay preocupación en nuestro país sobre una eventual segunda ola. ¿Qué análisis haces del comportamiento de la población frente a este virus?

-“Mi familia y la de mi esposo están en Chile y estoy preocupada. Se viene el verano allá y la gente no está teniendo las precauciones debidas; es súper fácil relajarse. Como las vacunas han tenido buena eficacia muchos creen que van a estar disponibles a fin de año o en enero de 2021, pero eso no es así. Una cosa es que hayan terminado los estudios clínicos y otra muy distinta es su distribución y que llegue a todos. Sería conveniente que la población continúe limitando contactos, que sigan en sus casas, pero sé que es muy difícil que eso pase en verano. Acá la gente iba a las playas como que no pasara nada, se acabó el verano vino la tercera ola y tenemos más casos de los que teníamos antes.

Si bien Patricia no puede hablar mucho de la inyección de Moderna, remarca que las vacunas de RNA no son estables en el freezer normal, se requieren congelar a -70  y-80 y  seguramente los hospitales en Chile no cuentan con refrigeración de ese tipo para almacenar un millón de dosis, por ejemplo. Un objetivo de Moderna fue modificar la vacuna para ocuparla idealmente a 4 grados que es la temperatura de un refrigerador.

Mientras no llega la inmunidad, la doctora en microbiología recalca que es clave usar la mascarilla y lavarse las manos.” Yo le digo a mis familiares y amigos de Chile que no relajen los cuidados, el virus aún está activo", concluye.

Gabriel Reyes, Licenciado en Estudios Internacionales: “La Usach te permite ser un agente de cambio a partir de experiencias como Servicio País”

Gabriel Reyes, Licenciado en Estudios Internacionales: “La Usach te permite ser un agente de cambio a partir de experiencias como Servicio País”

Estudió Licenciatura en Estudios Internacionales titulándose como analista en políticas y asuntos internacionales, pero Gabriel Reyes tiene una veta social, que lo llevó a integrarse a la legión de profesionales de Servicio País, que administra la Fundación Superación de la Pobreza. Gabriel remarca que es una experiencia absolutamente recomendable y que ojalá que muchos estudiantes de la Usach pudieran vivir.
 
Justamente el pasado 2 de noviembre se abrieron las postulaciones para más de 200 profesionales que trabajarán y aprenderán durante un año en las comunas más vulnerables, rurales y aisladas del país, con el levantamiento de iniciativas dirigidas a  la comunidad y la búsqueda de soluciones innovadoras y sustentables a problemáticas de pobreza.
 
Gabriel Reyes recuerda que desde la enseñanza media su intención fue ingresar a la Universidad de Santiago, ya que su colegio estaba en Exposición con Toesca. Proveniente de una familia de esfuerzo liderada por su madre, asesora del hogar, desde joven trabajó para pagar su matrícula. Contó con la Beca Bicentenario y tuvo que tomar un crédito complementario. La situación socioeconómica por la que pasaba su grupo familiar y el rol social que tiene nuestro Plantel lo impulsaron a llevar su saber y conocimiento a sectores poblacionales donde los profesionales no llegan, con el fin de visibilizar, valorar y activar los recursos en las comunidades para mejorar sus condiciones de vida.
 
“Reflejo con lo que estoy haciendo en Servicio País, lo que yo hubiese querido tener también; ayudar a las personas con más complicaciones, para que no dejen de creer en sus capacidades y sus metas, que siempre se pueden lograr. Doy fe de ello. Yo quise ser un agente de cambio a partir de mi experiencia al adquirir herramientas y conocimientos para surgir, que la Universidad de Santiago las potenció totalmente”, remarca.
 
¿Cómo te enteraste del Programa Servicio País?
 
- Por la prensa. En ese tiempo trabajaba como ayudante de investigación del profesor Mauricio Olavarría, quien también guió mi tesis. Me interesó mucho porque reflejaba realidades de las cuales me sentía interpretado. Postulé en octubre del 2018. Etapa tras etapa iba entusiasmándome por el aporte que uno puede hacer como profesional fuera de la región donde vives. No solo se trata de que haya una descentralización de los recursos económicos sino que también del capital humano.
 
Actualmente vas a cumplir dos años en Servicio País, trabajando en la comuna de Fresia, en la Región de los Lagos. ¿Podrías contarnos de tu experiencia?
 
- En Chile el voluntariado es conocido como un trabajo no remunerado, pero la lógica del Programa es brindarte el sustento necesario para vivir en una región, dándole un significado más potente al trabajo voluntario. Las localidades donde acudimos tienen altos niveles de vulnerabilidad y aislamiento, entonces el sueldo que recibimos busca capear nuestras necesidades de transporte, alimentación y vivienda. Yo estoy en una pensión y trabajamos acá en Tegualda junto a Lukas, mi compañero de intervención. Yo soy profesional de segundo ciclo. Me pidieron quedarme un año más para continuar con el trabajo en el territorio. Nuestra labor fue hacer un reconocimiento de la estructura de oportunidades de la localidad; caracterizar los grupos humanos que existen y realizar una proyección de soluciones innovadoras para la problemática que la misma comunidad reconoce y considera prioritarias.
 
¿Se trabaja entonces en torno a proyectos que la comunidad se adjudica? 
 
- Así es. Actualmente estamos desarrollando con ellos dos proyectos. Uno es de Sercotec con las socias de la Feria Rural Tegualda y otro del Fondo de Fortalecimiento de Organizaciones de Interés Público, dependiente de Segpres, con un Taller Laboral de Mujeres. Nosotros pusimos a disposición de la comunidad nuestro conocimiento para levantarlos; los ayudamos en los procesos técnicos y se los adjudicaron. Permíteme decirte que no dudaría ningún segundo en recomendarle a los profesionales egresados de la Usach ingresar a Servicio País, porque es una instancia enriquecedora tanto personal como profesional, porque el trabajo con la comunidad que es más directo es una posibilidad de desarrollo en varios ámbitos. Conocer la problemática de la gente es sumamente importante para el desarrollo de las políticas públicas, sobretodo en estos sectores tan aislados. Tras esta experiencia me encantaría quedarme acá en labores relacionadas con el servicio público.
 
A la luz del proceso que estás culminando, ¿cómo relacionas este voluntariado con el aporte que entregó tu formación en la Universidad de Santiago?
 
- Aparte de la contribución académica que fue de excelencia, yo creo que hay un espíritu de los usachinos y usachinas de ponerse al servicio de la comunidad  y que se demuestra en la vocación de servicio público y en el rol de responsabilidad social que muchos reconocemos en nuestra alma máter y que da cuenta del legado y la historia que tiene la Usach al abrir sus puertas a la comunidad y al ponerse al servicio de ella, formando profesionales que contribuyan a su desarrollo no solo económico, sino también social, apoyándolos en las dificultades que puedan enfrentar. Esa es una responsabilidad que asumimos también como estudiantes al ingresar al Plantel y que tratamos de defender y potenciar. 

Cerca de 4 mil descargas logra en pocos días nueva aplicación Soy Usach

Cerca de 4 mil descargas logra en pocos días nueva aplicación Soy Usach

La Universidad de Santiago de Chile lanzó el pasado miércoles su nuevo canal de comunicación digital. A casi una semana de su lanzamiento, la respuesta ha sido muy favorable, ya que se registran cerca de 4 mil descargas tanto nacionales como internacionales.
 
Se trata de la aplicación Soy Usach, una herramienta de descarga gratuita y abierta a todas y todos los miembros de la comunidad universitaria: académicos, estudiantes, funcionarios y egresados. También la pueden instalar las personas que visiten nuestro Plantel. 
 
La plataforma digital disponible en Google Play, para dispositivos con sistema Android, y en el Apple Store para equipos con sistema iOS, ha sido descargada en España, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Colombia, Perú y Chile.
 
La iniciativa de desarrollar esta herramienta tecnológica surgió en el marco del plan de modernización y fortalecimiento de los canales de comunicación de la Universidad de Santiago.
 
En esta aplicación, nuestra comunidad universitaria podrá encontrar una serie de secciones y servicios acordes al perfil de cada usuario.
 
La APP Soy Usach será escalable en el tiempo. Esta primera etapa es principalmente informativa. En un mediano plazo se espera agregar más funcionalidades.
 
Pasos para inscribirte
 
Una vez descargada e instalada la aplicación, debes ingresar tu RUT y la clave soyusach2020. Luego de cambiar y personalizar tu contraseña, ya serás parte de la comunidad virtual de nuestro Plantel.
 
En caso que no aparezcas en el registro, debes completar el formulario que aparecerá en la pantalla para inscribirte y validarte en el sistema. 
 
Por otro lado, las visitas que instalen la App deberán inscribirse rellenando un formulario simple, donde tendrán que colocar su nombre, apellido paterno, apellido materno, mail y password. Los nuevos usuarios registrados se sumarán automáticamente a la base de datos de visitas.  
 
Una de las novedades de esta herramienta es que cada perfil tendrá secciones diferenciadas, de acuerdo a sus intereses y estamento al que pertenezca. Entre aquellas con las que cuenta la App están: Facultades, Acreditación, Actividades, Cultura, Deporte, Gobierno Central, Guía Universitaria, Multimedia, Noticias, Radio Usach, Stgo TV, Contacto, Campus, Redes Sociales, Transporte, y Perfil. 
 
Si tienes dudas, envíalas a comunicaciones@usach.cl

José Manuel Palacios, alcalde y arquitecto: “Mi paso por la Usach me llena de orgullo. Marcó y definió mi camino profesional”

José Manuel Palacios, alcalde y arquitecto: “Mi paso por la Usach me llena de orgullo. Marcó y definió mi camino profesional”

“Ingresar a la Escuela de Arquitectura de la Usach  era llegar a un mundo distinto al que estaba acostumbrado,  pero fue una etapa muy enriquecedora  de mi vida”. Así recuerda el actual alcalde de La Reina y arquitecto de la Universidad de Santiago, José Manuel Palacios, sus primeros días como estudiante de nuestro Plantel. Comenta que en esta Casa de Estudios aprendió muchas más cosas que aquellas meramente académicas. “Me siento profundamente usachino”, remarca.
 
“Hice en la Universidad de Santiago una gran cantidad de amigos que todavía mantengo; comencé a ver la vida de otra forma porque convives con distintas realidades en término de personalidades, de tipologías de seres humanos, aparte que efectivamente sobre todo en Arquitectura, las características de los compañeros son bien particulares, porque tienen una carga creativa importante que ayuda a generar una sinergia personal y a ponerte desafíos mucho más exigentes que los mismos que te da la carrera y los originales que traías del colegio”, sostiene.
 
¿Por qué eligió a la Usach como su alma máter?
 
- Ingresé a la Escuela de Arquitectura el año 1993. Dos amigos que estudiaban allá me la recomendaron. Desde la perspectiva de lo que yo viví dentro de la Escuela, la carrera de Arquitectura en la Usach tiene ciertas particularidades vanguardistas, en el sentido de ir buscando  nuevos caminos de experimentaciones arquitectónicas a través de la tecnología y otras herramientas que nos fueron enseñando. Recuerdo mucho que nos inculcaban que no había que darle bajada inmediatamente a  lo arquitectónico, sino que debíamos mantenernos en una lógica bastante abstracta hasta tercer año, para no apresurar un proceso que de forma natural debía darse. Cuando ya comenzamos a hacer un poco de arquitectura te das cuenta que el proceso de diseño ya no es forzado sino más bien natural. Es ahí cuando notas que aprendiste el lenguaje arquitectónico.
 
Se advierte en la carrera de Arquitectura  un fuerte sello social, y me llama la atención que muchos egresados se desempeñen en el sector público a diferencia de los titulados en otras universidades. ¿A qué lo atribuye?
 
-Yo conozco y he trabajado con distintos excompañeros de carrera que están en cargos estatales y municipales. Efectivamente, he notado que hay una cantidad importante de egresados de la Usach que entran al mundo público. Me imagino que tiene que ver con la lógica más social de la Universidad. Esto se ve reflejado también en la etapa laboral de sus alumnos, pero pienso que tanto en el mundo público como privado se requieren las mismas competencias. Es más, quizás en el Estado se necesitan aún más y yo creo que las herramientas que te entrega la Universidad son lo suficientemente contundentes para que cualquier egresado se pueda desenvolver en la vida laboral donde le toque estar. Eso a mí me enorgullece de mi carrera porque he visto que eso no pasa con todas las Universidades.
 
Palacios recuerda que cuando ingresó a la Universidad de Santiago,  los profesores le decían que si quería hacerse rico con alguna profesión  la Arquitectura no era el camino,  por lo difícil  que es su campo laboral. “Me di cuenta que la vuelta iba a ser larga para lograr el objetivo que me había propuesto que era el desarrollo de proyectos  de impacto. Trabajé en el ámbito del diseño vinculado al mundo inmobiliario y a la tecnología. De rebote llegué a lo político. Ahí fui moldeando la veta para conseguir mi objetivo que era el desarrollo de proyectos,urbanismo y qué mejor que estar a cargo de una comuna para ejecutarlos y que son los que impactan en  el día a día de las personas. Fue una suerte llegar a ser alcalde, pero también de mucho esfuerzo, con algunos costos, pero valió la pena”, enfatiza.
 
Alcalde, usted se considera un usachino de corazón, ¿qué opinión le merece el trabajo que nuestra Universidad realiza en el campo de la salud por el COVID-19 y el fin de la externalización que promueven nuestras autoridades?
 
- Es súper importante darle dignidad a cada uno de los integrantes de esta familia de la U. de Santiago. Apoyar a los menos acomodados dentro de la cultura de la Universidad siempre va a ser elogiable y destacable.  Hay distintos mecanismos y fórmulas, pero lo más importante es  que eso tenga una llegada real y eficiente con los trabajadores que necesitan sobre todo en este tiempo de un apoyo mayor de sus empleadores.Respecto al rol de la Universidad  en pandemia lo considero muy positivo. Te cuento que en la municipalidad tenemos un convenio de colaboración con la Usach. He estado trabajando con Rodrigo Martin respecto a temáticas viales, como Américo Vespucio 2; el Parque Mahuida que estamos postulándolo a ampliarlo al doble.  Yo noto en el fondo que más que un compromiso, hay una vocación y una ansiedad por satisfacer esas temáticas dentro de la estructura docente de la Usach. Eso siempre se agradece porque si está esa inquietud, ese trabajo se hace con los mismos alumnos, desde los que están partiendo hasta los egresados y empiezan a conformar equipos con los profesores seniors. Estamos trabajando con varias Universidades, pero siempre la Usach ha destacado desde sus investigaciones y por sus plazos. Me llena de orgullo y satisfacción que con el tiempo la Universidad de Santiago se siga prestigiando y eso no pasa con todas las Instituciones; está peleando la punta y no se queda en una zona de confort, donde se encuentran la mayoría.
 
¿Qué es para usted la Universidad de Santiago?
 
- El paso por la Usach me cambió la vida. Entré siendo una persona y salí otra. No tengo más que agradecimientos a la Usach. Fue una etapa de mucha alegría, de muchos sueños, sacrificio y esfuerzo, pero esas son parte de las herramientas que te deja este proceso educativo.  Esos trasnoches y meses continuos de trabajo con poco tiempo para sociabilizar con los amigos, se tradujeron en una valoración mucho mayor y resultados concretos. Producto de ello hoy puedo estar en un cargo que me llena de orgullo, porque fue parte de un trabajo de 15 años de forma continua de mucho sacrificio. La enseñanza que recibí en la Usach, más allá de lo técnico, fue fundamental para que mi labor de alcalde sea bien valorada por los vecinos en las próximas elecciones. La Usach es mi alma mater, marcó y definió mi camino profesional. Me siento usachino y profundamente orgulloso de haber tenido las condiciones para desarrollar proyectos y lograr mi realización personal, con variables como el trabajo de equipo y el apoyo familiar.

Javiera González, Ingeniera Civil Industrial: “Estudiar en la Usach te entrega competencias humanas y sociales para ser profesional de excelencia”

Javiera González, Ingeniera Civil Industrial: “Estudiar en la Usach te entrega competencias humanas y sociales para ser profesional de excelencia”

Javiera, fue ganadora en la categoría Emprendimiento de 100 Mujeres Líderes 2020, premio otorgado por El Mercurio y Mujeres Empresarias,por su labor con la empresa Inclusiv Chile, de la cual es cofundadora y que nace el segundo semestre del año 2019,con la intención de promover, generar y apoyar nuevos trabajos para personas con capacidades diferentes.
 
La ingeniera civil industrial de nuestra Universidad recalca que, desde el momento en que decidió qué estudiar y dónde estudiar, siempre supo que su carrera sería una herramienta para cumplir con su vocación de ayuda al más necesitado.  “Desde pequeña quería cambiar el sistema. En enseñanza media fui a todas las charlas y ferias del postulante, buscando aquella carrera con la que cumpliera mi anhelo”. Un ingeniero en construcción le recomendó la Ingeniería Civil Industrial.
 
El mismo año que rendía la prueba de selección universitaria, su madre padecía un cáncer muy invasivo. Conversaron en familia y recuerda que decidió sacar primero la Ingeniería de Ejecución, para que su hermano menor también tuviese la oportunidad de ingresar a la Educación Superior, ya que las condiciones económicas se habían complicado.
 
Tenías las condiciones para entrar a estudiar directamente la Ingeniería Civil Industrial y se entienden las razones que te hicieron optar por la Ejecución, pero ¿por qué te decidiste por la Universidad de Santiago para ir tras ese sueño?
 
- Porque entré al Proyecto Explora de la Usach e hice los cursos de monitora en física experimental. Siempre dije que la U. de Santiago era la Universidad del pueblo. Mi mamá es profesora de Física y mi papá, si bien pasó por la Educación Superior, no terminó su carrera. Ambos trabajan en el área de la educación. Mi mamá durante mi primer año  de carrera estaba ya con el cáncer. Yo no tenía becas y gracias al esfuerzo económico de ellos pude pagar.
 
Siempre he sentido a la Usach como mi casa. Todos los años regreso a ver a la gente que trabaja allá. Son muy importantes. He establecido muchos lazos, especialmente con los administrativos del Departamento de industria. Tengo mis hadas madrinas allá.
 
Y en lo profesional, ¿qué te dejó la Universidad de Santiago para tu proyecto de vida?
 
- Tengo la suerte de haber estudiado lo que yo quise y donde yo quise hacerlo, que es algo que no todos pueden cumplir. Soy una agradecida de mis padres por el sacrificio que hicieron, porque si bien yo tuve las notas y el puntaje para ingresar, fueron ellos los que no me cortaron las alas, pese al difícil momento económico por el que atravesaba la familia. Elegí la Usach porque no solo te da las herramientas técnicas. En el fondo en cualquier Plantel tú consigues esas habilidades, pero a mí me importaba la parte social que es lo que me ha movido toda la vida, y aquí las encontré. Yo quería cambiar el mundo y aun persigo ese sueño.
 
Inclusiv Chile: la búsqueda del cambio
 
Javiera cuenta que mientras estudiaba Ingeniería Civil Industrial, trabajó en el Ministerio de Desarrollo Social en la puesta en marcha del Ingreso Ético Familiar. Hizo su tesis en Kidzania sobre procesos de mejora continua y rediseño de procesos. Viajó a México donde estuvo un año en ese país gracias a un proyecto sobre herramientas de administración femenina que ella misma creó. Luego fue voluntaria de América Solidaria en Colombia en un proyecto para apoyar la pacificación de esa nación. De regreso en Chile, trabajó en la multinacional española, IDOM, hasta que decidió formar, junto a su hermano Ramiro, Inclusiv Chile, basada en el “Good bussiness”, pues tiene como eje la inclusión social de personas con capacidades diferentes. “La pobreza y la desigualdad se ve aún más acentuadas en personas y familias en situación de discapacidad”, expresa.
 
Has sido distinguida con este premio de El Mercurio y Mujeres Empresarias en el área Emprendimiento, ¿qué importancia le asignas en este logro a tu paso por la Usach? 
 
- Este reconocimiento ha sido un gran respaldo al trabajo desarrollado en Inclusiv Chile y ahora solo queda trabajar más fuerte y generar más redes de apoyo para seguir avanzando en nuestro propósito de visibilizar las competencias de las personas en situación de discapacidad. Hay que ser también referente para muchas otras mujeres, más en el contexto de pandemia que estamos viviendo. La Usach es considerada una de las mejores en la formación de Ingeniería. Tenemos grandes profesores que me permitieron jamás olvidar mi veta social y desarrollarla permanentemente. Estar en la Usach te entrega competencias humanas y sociales y estudiar en el Departamento de Ingeniería Industrial te entrega las competencias profesionales de excelencia.
 
Javiera González, se suma a la Dra. Ana María Sandino, directora del Laboratorio de Virología, en la categoría Ciencia y a la Dra. Carla Hernández, de la Facultad de Ciencia, en la categoría Educación, que recibieron este año el importante reconocimiento de El Mercurio y Mujeres Empresarias.
 

Carlos Henríquez, Ingeniero Comercial mención Economía: “La Usach es mi alma máter y un espacio de formación y encuentro para aportar a la sociedad“

Carlos Henríquez, Ingeniero Comercial mención Economía: “La Usach es mi alma máter y un espacio de formación y encuentro para aportar a la sociedad“

Estudió Ingeniería Comercial mención Economía, en la Facultad de Administración y Economía, FAE, porque veía en esta carrera la posibilidad de dirigir proyectos que permitieran transformar las organizaciones y aportar a la comunidad. “Siempre fue un medio para aportar a lograr ese objetivo”, puntualiza.

Carlos Henríquez proviene de Putaendo, y sabía de la tradición de la Universidad de Santiago, “una de las mejores Casas de Estudios del país, que tiene un sello de diversidad y una mirada social que aporta al desarrollo. Por eso me vine a estudiar a la capital. Di la Prueba de Aptitud Académica. Si no quedaba en la Usach me iba a estudiar a Valparaíso, pero siempre fue mi primera opción”, recuerda.

Hijo de un profesor normalista y su madre dueña de casa, además de secretaria en parte de su tiempo, con una hermana enfermera, él fue primera generación en ingresar a la Universidad, pero fue toda una aventura instalarse en la capital siendo provinciano. Sus seis años de Ingeniería Comercial, que los vivió en la residencia universitaria Cardenal Caro con 100 estudiantes de otras carreras y universidades, los pagó con parte importante del Fondo Solidario.

“Más allá de que encuentro un gran paso  la educación gratuita para los que tienen menos, yo cancelé 12 años mi crédito y creo que es una retribución generacional hacia los que vienen. Yo soy un agradecido de esas posibilidades”, sostiene.

Carlos Henríquez dice tener lindos recuerdos del día 1 de ingreso al Plantel; de amigos muy diversos, que provenían de lugares muy distintos, de Santiago, de regiones, con espacios de encuentro y aprendizaje. “Me gustó mucho la Facultad. Fui presidente del centro de alumnos de Ingeniería Comercial, participé de grupos de acción social en trabajos comunitarios. Terminé vinculado también como presidente de la Feusach y Consejero Académico. Recibí una formación universitaria integral donde debatíamos, conversábamos y aprendíamos de la diversidad, construyendo Universidad y pensando en una sociedad con bienestar para todos.

¿Adviertes diferencias entre el Ingeniero Comercial de nuestro Plantel y el de otras Universidades?

- Yo creo que hay una fuerte formación en habilidades y contenidos que uno tiene que desarrollar, pero esta impronta de una vinculación más con la sociedad y aportar desde la Ingeniería a proyectos públicos y privados, como también crear valor hacia la comunidad, diferencia a la Usach de otras universidades; además de ser un espacio de encuentro social que es muy importante donde si bien necesitamos tener identidad local, también debemos ser ciudadanos globales. Ambas ayudan a que los proyectos se implementen y también tengan el sello de un trabajo en equipo.

Carlos sacó su carrera en seis años porque dedicó un año a la Federación de Estudiantes el 2001, tiempo que, a su juicio, fue un aporte y un servicio que quiso brindar a la Universidad. “Todo ese proceso fue un gran aprendizaje para mí, en debatir, conversar y liderar, que te ayudan a crecer y desarrollarse plenamente cómo profesional más adelante, en lo público o en lo privado. Son habilidades que adquieres para adoptar rasgos distintivos que te apoyan para aportar más valor a la organización donde estés”, destaca el ex presidente de la Feusach.

Recuerda que la Federación de entonces compartía tres intereses: “Venir a la Universidad no solo a sacar su carrera, sino que a aportar a la transformación, con conversaciones desde las mallas curriculares, pasando por el tema social, político y una línea de profesores y estudiantes que trabajaban en esa dirección. Un segundo objetivo era atender las demandas para que nadie dejara la Usach por razones económicas; y tercero, la proposición de propuestas hacia la Universidad y el sistema educativo, que corrió la línea para dar un poco de aire, transformar la educación en un derecho y por otro lado la responsabilidad social de todo profesional de retribuir desde donde esté a la Universidad y al país”.

Carlos tras egresar, fue docente en la FAE, hizo un diplomado en Gerencia Pública y un Magister en Gestión y Políticas Públicas de Ingeniería Industrial en la Universidad de Chile. Fue consultor, pero la pasión por lo público y lo educativo, lo llevó a la Seremi de Educación en Valparaíso; fue gerente general de la Corporación de Educación Municipal de Maipú; arribó luego al Ministerio de Planificación, dirigió el Centro de Evaluación de la Universidad Católica, MIDE UC y lideró durante casi seis años la Agencia de Calidad de la Educación.

Actualmente tienes el privilegio de aportar desde la Unesco a las transformaciones educativas con un sentido más ciudadano y un mundo más inclusivo.

- Sí, estoy a cargo del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación, LLECE. Es una instancia de cooperación sur-sur hace más de 25 años. Tiene una evaluación que es el ERCE, más antiguo que PISA y que nace con un sentido que no es el de hacer ranking entre países, sino que entregar información de qué estamos haciendo bien y en que mejorar. No es igual a calidad, pero busca aportar a la toma de decisiones para la mejora en todos los niveles.

El próximo año vamos a lanzar los resultados del estudio aplicado, y nos sentimos privilegiados de haber sido los últimos en recoger información antes de la pandemia, para saber dónde están los aprendizajes y establecer una caracterización para que, sobre la base de eso, le haga sentido a los países y a los gobiernos y distintas entidades, qué decisiones priorizar para avanzar. Por otro lado buscamos liderar espacios, encuestas e intercambios de información para caracterizar hoy día las demandas del sistema escolar, las cosas que apremian a estudiantes y profesores, como también ayudar a movilizadores de la agenda educativa y de equidad para nadie se quede atrás.

En esta trayectoria profesional, ¿cómo ves a  la Universidad de Santiago de hoy?

- Es difícil decirlo en pocas palabras porque yo tengo una muy buena experiencia de lo vivido. La Usach es un espacio de formación, de encuentro, de desarrollo para aportar a una sociedad con proyectos, pero también transformarlos en microespacios. A mí me gusta la mirada social de la Usach, porque además si tenemos que meter los zapatos al barro nadie se resta, en todas las carreras y en equipo.  Lo que ha hecho la Usach en el último tiempo permite ir profesionalizando, para seguir dando pasos en esa dirección.

En esa misma línea, nuestra Universidad ha recibido el reconocimiento de sus pares y de la ciudadanía por su gestión de poner fin al subcontrato. ¿Has seguido este proceso?

- Yo tengo el mejor recuerdo de la gente de servicios generales, que nos ayudaba mucho a cuidar los espacios porque son para todos. Muchas veces la externalización hace que sus derechos sean menoscabados y la posibilidad de relevarlos es un avance muy sustantivo. En su momento se veía muy inviable. Creo que es un avance importante para que se pongan al servicio de la Usach, y que reciban este realce es muy merecido, pero por cierto creo que es necesario hacerles un llamado a cuidar estas iniciativas para que sean sustentables en el tiempo. Que lo público sea sinónimo de derechos para los trabajadores, pero también de servicios bien prestados. Este es un sello imprescindible que debemos cuidar y  tener todos aquellos que hemos trabajado en organizaciones públicas, para generar valor público al servicio de los ciudadanos.

 

 

Alejandra Izquierdo, profesora de Estado para la Educación Técnico Profesional: “En la Usach adquirí un gran crecimiento personal y profesional”

Alejandra Izquierdo, profesora de Estado para la Educación Técnico Profesional: “En la Usach adquirí un gran crecimiento personal y profesional”

Fue segunda generación de egresados del Bachillerato en Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad de Chile, pero le gustaba la naturaleza y el medioambiente. Siguiendo esa orientación decidió hacer un giro y estudiar ecoturismo durante tres años y medio. Luego se inscribió en un diplomado sobre gestión de empresas sostenibles de la Pontificia Universidad Católica; postuló a las becas Técnicos para Chile y partió a una pasantía en tendencias del turismo y marketing de destinos a Alemania. Pese a todo, quería volver al país y dedicarse a lo que ella con el tiempo consideraría su gran pasión. Todavía en Europa y ya cerrando su experiencia formativa, postuló a un liceo comercial de Santiago y fue invitada a hacer clases de marketing turístico; tomó el avión de regreso y se instaló en el aula.
 
Fue la primera experiencia en una institución formal como profesora que tuvo nuestra entrevistada de este Soy Usach, Alejandra Izquierdo, y se enamoró de la educación. A poco andar hizo un postítulo para docentes técnicos que dictaban clases, pero que no contaban con título de profesores. Estuvo un año y medio en la Universidad Católica de Valparaíso, y quiso formalizar su recientemente descubierta vocación en un Plantel tradicional, de reconocida trayectoria, con historia pedagógica y un sello social.
 
Fue así como se enteró que la Universidad de Santiago contaba con un Programa de Regularización para obtener el título de Profesor de Estado. Se dirigió al Departamento de Educación de  la Facultad de Humanidades y desde ese instante se convirtió en usachina de corazón y cursó el plan de estudios de cinco semestres académicos. De su familia nuclear,  Alejandra fue primera generación de ingresar a la Universidad.
 
¿Qué te impulsó a continuar tus estudios en la Universidad de Santiago?
 
-Trabajaba en el Liceo Comercial A-24 Presidente Gabriel González Videla de la comuna de Santiago, donde hasta hoy permanezco. Me llamó la atención la preocupación que tenían los académicos por el sello Usach. Yo tenía claro que no estaba en cualquier Plantel. A diferencia de mis colegas tuve una experiencia universitaria antes, pero no me marcó. No me siento de la U. de Chile pese a haber estado allí. Me siento de la Usach. La calidad humana y profesional de los docentes y administrativos con los que tuve contacto esos dos años y medio fue increíble.
 
¿Cuál es, desde tu área de formación, el sello Usach que nuestro Plantel brinda a sus egresados?
 
- El sello Usach que me marcó fue lo social, quizás por ser pedagoga. Antes no miraba mi entorno como lo comencé a percibir ingresando a mi alma máter, porque venía de otro mundo. Un mundo que en las aulas de la Usach se amplió. Cambió mi mirada social. Ese sello se vio plasmado también en mi seminario de título que se orientó a una investigación de cómo un Liceo Técnico Profesional dentro de la cárcel de Colina 1 es una oportunidad de reinserción para los internos. 
 
Alejandra se tituló como profesora de Estado para la Educación Técnico Profesional el año 2018 y hoy es docente por derecho y no de hecho. Dice sentirse orgullosa de pertenecer a un establecimiento educacional dependiente de la Municipalidad de Santiago, que recibe a  estudiantes vulnerables y donde a diario entrega todo de sí para sus alumnos. “Desde mi primera experiencia cuando ingresé al colegio y me di cuenta que me gustaba ser profesora, quería ser un aporte real. La beca de pasantía implicaba que tenía que poner al servicio de mi país durante dos años lo que aprendí en Alemania. Educar es para mí también un aprendizaje y sigo aprendiendo de mis alumnos”. 
 
¿La Universidad de Santiago sigue presente en tu vida?
 
- La Usach significó para mí un gran crecimiento y desarrollo personal y profesional. Me dio la oportunidad de conocer a grandes pedagogos y obtener de ellos sus experiencias replicables. Hice entrañables amigos en el Plantel. Ha significado una forma mirada distinta de ver mi entorno y plantarme sobre lo que quiero para mí y para mis estudiantes. 
 
La Usach sigue presente.  El Liceo Comercial A-24 Presidente Gabriel González Videla de la comuna de Santiago, en el que trabajo, es centro de práctica de nuestro Plantel y me siento orgullosa cuando recibo y convivo con los futuros profesores que provienen de mi Universidad, porque sé que se convertirán en excelentes profesionales. El año pasado inicié un Magíster en Currículum y Evaluación que por razones de salud no pude continuar, pero tengo la esperanza de retomarlo pronto. Desde mi labor como profesora recomiendo día a día a mis alumnos ser constantes en su aprendizaje y si su objetivo es transformarse en un profesional de excelencia tengan como horizonte la formación de la Universidad de Santiago de Chile.

Patricio Nayan, Ingeniero en Agronegocios: “La Usach es un oasis dentro de la educación chilena; una Universidad de calidad que innova y evoluciona con los tiempos”

Patricio Nayan, Ingeniero en Agronegocios: “La Usach es un oasis dentro de la educación chilena; una Universidad de calidad que innova y evoluciona con los tiempos”

Patricio Nayan recuerda sus años de enseñanza media en un colegio municipal de Chiloé. Como muchos jóvenes de la isla que deben emigrar a Valdivia, Temuco, Concepción o Santiago, dejó a su familia y cargado con una maleta de sueños se vino a la capital. Tras rendir la Prueba de Aptitud Académica el 2001, ingresó a la Facultad Tecnológica de la  Universidad de Santiago de Chile que reconoce es su alma máter y la Casa de Estudios que lo proyectó como profesional y persona.
 
Siempre tuvo facilidad para la matemática y quería estudiar Ingeniería, pero al mismo tiempo le gustaba todo lo que tenía que ver con su tierra y el sector rural. La Ingeniería en Agronegocios le permitía trabajar en gestión y con el mundo campesino. Esa fue su apuesta y formó parte de la primera generación de estudiantes que egresó de la carrera.
 
¿Por qué elegiste la Universidad de Santiago?
 
- Sabía de la Usach por su historia y tradición humanista. Me interesé  por la malla curricular de la carrera que me gustó mucho y lo comprobé en la práctica. El primer año estaba ansioso por aprender. Fui ayudante de cálculo. Me gustaba este Campus donde todos estábamos juntos, vivíamos la diversidad estudiantil que te permitía interactuar con muchas personas de distintas carreras y diferentes miradas. Esa dinámica de intercambio interno fue muy enriquecedora.
 
Entiendo que tus padres son profesionales universitarios, profesores de básica y de música. Tu papá también es psicólogo. ¿Te interesó la docencia?
 
- Hice clases en la Facultad Tecnológica el 2010 durante un semestre. Fui profesor por hora en la carrera  de Ingeniería en Agronegocios. Me gusta hacer clases. En mi trabajo también tengo que aplicar mucha pedagogía porque hago capacitaciones para campesinos, viajo por Chile con el tema de las cooperativas. Siempre estoy en ese rol de capacitador o profesor. En mi experiencia en la Usach pude adecuar los contenidos. Me dieron bastante libertad que me permitió innovar en algunos temas de la malla. He vuelto a la Universidad de Santiago para realizar charlas y sigo ligado al Ciescoop, como también a mi Facultad, y al Departamento de Gestión Agraria, manteniendo los vínculos regularmente. Vuelvo al menos una vez al año a hacer charlas. Me han invitado como profesor para revisar tesis.
 
El agro en su horizonte
 
Patricio estaba en tercer o cuarto año  de su carrera cuando comenzó a trabajar en proyectos de la misma Universidad que se ganaban para terceros. Al egresar siguió en esa misma línea, estableciendo su empresa consultora y se relacionó con las organizaciones campesinas, porque siempre ha trabajado relacionado con la agricultura familiar campesina.“Si bien nuestro perfil profesional de Ingeniero en Agronegocios calza en una empresa agroexportadora o en una viña, siempre he trabajado con los pequeños productores y las cooperativas. En eso me especialicé también. Realicé proyectos, postulé a fondos y seguí independiente”, recuerda.
 
Se especializó en España en temáticas de cooperativas rurales con una beca del Ministerio de Agricultura de ese país. Luego hizo un diplomado en género, políticas públicas y derechos humanos y realizó un master online en innovación y emprendimiento otorgado por la Universidad de Barcelona.
 
El  año 2016 ingresó a Fundación Prodemu, entidad que nació bajo el Gobierno del expresidente Aylwin, donde hoy está encargado del Programa Nacional de Mujeres Rurales, uno de los más antiguos que financia el Indap del Ministerio de Agricultura. Las mujeres del área rural postulan y durante tres años se les entrega capacitación y recursos para inversiones.
 
Tu formación te ha permitido alcanzar logros que proyectaste cuando te viniste a Santiago, pero entiendo que hay reconocimientos nacionales e internacionales a tu labor.
 
- El Mercurio y la Universidad Adolfo Ibáñez entregan un reconocimiento a cien líderes jóvenes de distintos ámbitos y me postularon a esa nómina. Me entregaron el premio el 2012 por mi aporte a la agricultura y al desarrollo social del sector rural, dentro del ámbito agrícola. No me lo esperaba. Fue sumamente gratificante. También la FAO me otorgó un año más tarde la medalla de plata por el aporte a la agricultura familiar y cooperativismo.
 
¿A la luz de tu trayectoria, qué papel juega la Usach en tu desarrollo profesional y humano?
 
- La Universidad de Santiago fue el lugar que me potenció. Agradezco a los académicos del Departamento de Gestión Agraria, en especial al profesor Luis Saez, con quien aún tengo contacto y  que me llevaron a descubrir mis capacidades y expandirme en conocimientos. Adquirí habilidades blandas que no se aprenden necesariamente en la sala de clases. Formé el primer centro de alumnos de la carrera con mucho apoyo de los docentes. La Usach es diversidad y la posibilidad de intercambiar experiencia con gente de mundos distintos. La Universidad de Santiago es un oasis dentro de la educación chilena, porque sigue siendo una Universidad estatal, de calidad, bien rankeada a nivel mundial, que ayuda innovando y evoluciona de acuerdo a los tiempos. Que las  carreras estén en un solo campus genera un enriquecimiento para los propios estudiantes;eso debiese traspasarse a la sociedad chilena completa, porque hace mucha falta esa mirada transversal, sin distinción social. 
 
Patricio Nayan  destaca la enorme capacidad del profesional Usach de adaptarse,  de resolver problemas sobre la marcha y buscar alternativas. ”Tenemos una ductilidad que se nota. Somos aguerridos en lucha contra cualquier adversidad. Es fundamental el sello humanista que nos entrega nuestra alma máter, de pensar en el otro como un igual; más allá del cargo que tengas el usachino establece un vínculo con su equipo de manera horizontal”, concluye.

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