Soy Usach

Español

Cecilia Iriarte, Bachiller en Ciencias y Humanidades. Licenciada en Enfermería: “Donde voy digo con orgullo que soy de la Usach. Soy promotora de cambios”

Cecilia Iriarte, Bachiller en Ciencias y Humanidades. Licenciada en Enfermería: “Donde voy digo con orgullo que soy de la Usach. Soy promotora de cambios”

Cecilia Iriarte estudió su enseñanza media en el Liceo 7 de Providencia. Sus profesores las guiaban para que sus próximos pasos académicos fueran en la Universidad, sin embargo en su caso eran tantas las áreas de interés que no tenía mucha claridad de su decisión: profesora, psicóloga o enfermera. Por eso fue tan importante para ella ingresar al Programa de Bachillerato de la Universidad de Santiago. Si bien no le fue mal en la PSU, el puntaje no le alcanzaba para estudiar enfermería en la Universidad Católica, que era su primera opción. Había un antecedente que sería potencialmente poderoso para ingresar a nuestro Plantel. Sus padres se conocieron en la Universidad Técnica del Estado,  pololearon allí y tras estudiar las carreras de Pedagogía en Mecánica Industrial en Herramientas y Pedagogía en Ciencias Naturales con mención en Química, se casaron. Recuerda que en su hogar era frecuente ver fotografías de ellos en los jardines de rosas o en el casino de la Universidad donde nació el amor, así que fue emocionante para ella ingresar al Programa de Bachillerato y caminar por esos mismos lugares donde sus papás orgullosos sacaron adelante sus carreras y donde surgieron los cimientos de una bella familia.

Bachillerato su primera estación

Cecilia, ¿Cuál es la importancia que le asignas al haber ingresado al Programa de Bachillerato?
-Tras rendir la PSU mis deseos eran estudiar enfermería o psicología. Entrar a Bachillerato me permitió tomar una decisión consciente; vivir la experiencia académica universitaria y elegir desde adentro.  Estudié con Fondo Solidario y con la Beca Hijo de Profesor, que era un aporte al arancel.  Lo que tiene de especial la Usach es que su Bachillerato es en Ciencias y Humanidades, entonces no lo divide. A uno lo educan en filosofía, en pensamiento matemático, en desarrollo del lenguaje y en el área científica. En el segundo semestre escoges electivo y comienzas a diferenciarte. Con las notas del primer año uno ya postula y los mejores van quedando. En segundo año puedes tomar los créditos de la carrera y es como si estuvieras cursando las dos carreras. Por ende, tú sales como Bachiller en Ciencias y Humanidades, y luego como Licenciada en Enfermería en la Facultad de Ciencias Médicas con el título de Enfermera, en mi caso.

Tú provenías de un liceo emblemático con una base más sólida de la enseñanza media, pero me imagino que también tenías compañeros en Bachillerato a quienes les costaba un poco más.
-Sí, observaba que había diferencias de comprensión propias de la enseñanza que te ha dado el colegio. En el año que ingresé, también fue el primero del Propedéutico, que tomó a estudiantes de colegios de nivel técnico de colegios rurales, de comunas más alejados que pudieron sumarse a Bachillerato. La hipótesis era que los talentos estaban igualmente repartidos, independiente de donde provenías. Yo tenía compañeros de estudios cercanos que venían del Propedéutico, pero en el fondo el esfuerzo y la constancia en el estudio ayudó a que saliéramos todos adelante. Esa mixtura fue positiva para ambas experiencia.

Me comentabas que la Universidad de Santiago no era tu primera opción para seguir tu Educación Superior. ¿Cambió tu opinión con el paso de los días?
-Debo reconocer que una vez adentro no pude haber estudiado en mejor Universidad que en la Usach. Realmente uno ve la universalidad en nuestra Casa de Estudios. Somos partícipes de una ciudad universitaria donde están todas las carreras juntas. Eso enriquece mucho el compartir. Al final con Bachillerato terminamos todos  repartidos por la Universidad y generando contacto entre  las carreras después. Se amplía mucho el pensamiento y uno se transforma en un agente y promotor de cambio. Creces mucho mentalmente. Se hace la diferencia entre ser estudiante hijo de obrero y ser cliente. Yo no iba a la Usach solo a estudiar, sino que a ser una promotora de cambios, que tú aprendes no solo en el aula, también en los pasillos del Plantel. Eso es muy importante en tu formación.

¿En qué momentos decides que Enfermería será tu profesión?
-Va a sonar infantil tal vez, pero desde niña quise ser un poco súper héroe y la búsqueda de mi profesión iba por ese lado; quería ser un aporte a la sociedad; quería ser profesora o psicóloga. En Bachillerato distintos profesionales nos hablaban de sus carreras. Cuando fue la enfermera a explicarnos lo que hacía, yo casi me puse a llorar de emoción. Eso era lo que quería para mí, la profesión englobaba todos los talentos que poseo. Me preguntaba por qué tenía que decidir entre lo científico y lo humanista si no están separados. Enfermería integraba ambos mundos. Fueron  cinco duros años estudio, donde si bien había falta de recursos, por ejemplo no teníamos sala de simulación, en el aula nacía el criterio y el arte. Para practicar punción lo hacíamos entre nosotros. No había muñeco. El hecho de prestar el brazo al compañero para que te pinchara, hacía que viviéramos en carne propia, en la práctica, lo que siente un paciente temeroso. Son 4 años de teoría y práctica. A partir del segundo año comienza ya la labor al interior de los hospitales. Íbamos desde las 8 de la mañana hasta el mediodía a los hospitales, para después volver a la Usach a clases hasta las 7 de la tarde. En cuarto año hice la tesis y en quinto año los internados. Mi generación no hizo examen de grado.
 

¿Cómo fue tu primer internado?
-Mi primer internado lo tuve en oncología infantil. Trabajar con niños con cáncer es fuerte, pero es una especialidad en que aprendes tanto que al final uno crea facilidades. El Instituto Nacional del Cáncer es para adultos (donde trabajo hace seis años), está orientado a personas mayores de 15 años en adelante. El cáncer también tiene su lado especial. Es duro, pero los niños tienen mejor resiliencia que los adultos. Generalmente son ellos los pilares que soportan a sus padres. En mi trabajo siempre he querido demostrar con conocimiento y con mi presentación que soy una profesional íntegra. Nuestros académicos nos inculcaron desde el internado que somos los mejores. Cuando compartíamos con compañeras de otras universidades, las mismas profesoras guías, las enfermeras clínicas nos decían que a ellas podían pedirles cierto límite, pero a nosotras que veníamos de la Usach nos exigían el doble o el triple porque nosotros dábamos mas, rendíamos más. Es que el usachino y la usachina se notan en la parada. Saben  lo que quieren. Mis colegas en el Instituto que provienen de nuestra Universidad generalmente son más resueltas, mas proactivas, siempre innovando. Son jefaturas o son subrogantes. Por eso siento que la Universidad de Santiago es mi alma máter. Fue una gran experiencia estudiar allí. Hasta el día de hoy, con mucho orgullo digo que soy egresada de la Usach, porque se nota el sello de mi Universidad.

Dr. en Biotecnología, Cristián Vilos: “La Usach me abrió las puertas para iniciar mi carrera científica y descubrir nuevos horizontes”

Dr. en Biotecnología, Cristián Vilos: “La Usach me abrió las puertas para iniciar mi carrera científica y descubrir nuevos horizontes”

Cristián Vilos proviene de Romeral donde fue declarado hijo ilustre en 2015. Es que su vida representa un camino inspirador para muchos estudiantes que pese a nacer en una zona rural, con esfuerzo y tenacidad se abren paso en la vida. Visita regularmente su comuna natal para estar con su familia, y también colegios dando charlas de nanotecnología para hacer difusión de la ciencia. El doctor en Biotecnología de la Facultad de Química y Biología de la  Universidad de Santiago fue primera generación de su familia en ingresar a la Educación Superior.  Tiene tres hermanos. Su papá falleció cuando él era muy pequeño, su mamá como dueña de casa sacó adelante la familia, siendo hasta el día de hoy un pilar en su vida. Reconoce que de ella heredó el chip de la tenacidad y del trabajo. “Yo estudiaba y leía mientras otros dormían”, recuerda.  Fue justo leyendo una revista sobre biotecnología cuando se interesó por el doctorado de la Universidad de Santiago. Era una entrevista en que la Dra. Ana María Sandino, entonces directora del Programa de Doctorado de la Usach, describía las potencialidades de su programa recientemente acreditado.

Cristián sentía el llamado de la ciencia y estaba buscando posibilidades. Dio las pruebas y veía pocas posibilidades de quedar, “porque el perfil de las personas que entran a estudiar ciencias está enfocado en alguien que tiene experiencias en publicaciones y haber pasado por laboratorios de investigación, no clínicos. Yo tenía las puras ganas. Me aceptaron, pero me enviaron a hacer nivelación con varios cursos de pregrado, entre ellas biología molecular. Tomé el desafío. Fue un cambio personal, viniendo de región decidí quedarme en Santiago. Solo tenía una beca que me daba la Universidad. No era mucho dinero, pero afortunadamente ya  instalado, me llamaron de la Clínica Alemana para hacer un reemplazo por un año y las cosas cambiaron. Tuve que compatibilizar el trabajo y el estudio”, destaca.

¿En qué momento aparece el Cedenna y Harvard en su trayectoria académica?
-Entré al doctorado el 2006, al año siguiente postulé a una beca de Conicyt y junto a un compañero ganamos el proyecto de financiamiento de tesis en la industria. Mi tutor de entonces fue uno de los investigadores que postularon al Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y la Nanotecnología en esos años. Yo automáticamente pase a ser alumno de doctorado del Cedenna y la línea de investigación que estaba trabajando estaba enfocada en hacer un sistema de liberación lenta de antibiótico para aplicarlo en la industria de producción animal, pero no había laboratorio en Chile dedicado a ello. Revisando artículos, encontré a un profesor del MIT y le pedí que me aceptara 6 meses en su laboratorio. Le dije que quería hacer nanopartículas para liberar fármacos porque su fundamento fisicoquímico era muy similar a lo que estaba desarrollando en la tesis, y me dí cuenta que el mundo ya llevaba varios años en este emergente dominio de investigación.

En ese contexto recibí apoyo de Cedenna, de la Universidad y me fui a una pasantía a Boston derivando en un laboratorio de Harvard. Retorné a la Usach a terminar mi doctorado y terminé mi tesis en el 2012. Meses antes firmé con la Universidad Andrés Bello porque mi profesor tutor había migrado a ese Plantel para hacer un centro de investigación y me ofreció trabajo. Allí estuve como docente. Ese año postulé a un proyecto postdoctoral y fui nuevamente a Estados Unidos para reencontrarme con mis profesores de Harvard y del MIT.

Fue investigador bastante joven, ¿siguió vinculado a la Usach?
-Volví el 2015 a la Universidad Andrés Bello. Luego de haber sido investigador jóven pase a ser investigador asociado del Cedenna. Actualmente soy investigador titular y jefe de la Línea-4 en NanoBioMedicina. Llevo dos años en esta función. Soy un profundo admirador del trabajo que realiza la Dra. Dora Altbir, Premio Nacional de Ciencias Exactas, una distinción tremendamente merecida. También soy profesor asociado a la Universidad de Talca en la Escuela de Medicina, pero no olvido que también hice docencia como profesor instructor en la Usach  durante el periodo que estudiaba mi doctorado.

La investigación en Chile

Doctor, ¿coincide usted  que en nuestro país estamos al debe con el presupuesto destinado a la investigación?
-Gracias a que siempre han existido programas formales del Gobierno en apoyo a la investigación tenemos una data de excelencia y calidad. El problema es que la globalización ha generado un crecimiento tecnológico explosivo yo diría que los últimos 15 años, pero el Gobierno se ha estancado en materia presupuestaria. No hay las plazas suficientes para los investigadores, no hay recursos incrementales y eso genera un loop de financiamiento solo para ciertos sectores que son más experimentados, más vinculados o con mayor apoyo institucional, lo que impide a los investigadores incipientes se establezcan. Si usted analiza en EE.UU los investigadores jóvenes tienen oportunidades en estapas iniciales de su carrera científica, por lo cual en pocos años están generando investigación de frontera. El apoyo no es suficiente para estar a la altura. Hoy aparecemos bien posicionados, pero gracias a la astronomía y a los cielos que tenemos.

El panorama parece sombrío, pero pese a ello las universidades han jugado un tremendo papel en la lucha contra el Coronavirus.
-Así es, pero por ejemplo si hubiésemos contado con mayor financiamiento en todos lados existiría un PCR y de 20 mil exámenes al día estaríamos haciendo un millón o dos millones. Hacer 20 mil exámenes al día es insuficiente. En una condición más robusta habríamos sido capaces de detectar a tiempo los focos  y haber prevenido el contagio masivo de la población. Se tiende a dejar de lado las ciencias básicas y sin ellas no hay ciencias aplicadas. Además nuestros empresarios no tienen cultura de apoyar la investigación. Aportan tres pero esperan que en menos de 6 meses recuperen 12. No entienden que la ciencia en el área de la biología toma tiempo y no están dispuestos a invertir en ciencia básica.

La Usach como referente

Profesor, a  la luz de su trayectoria ¿qué representa en su vida profesional la Usach?
-Cuando conocí la historia, el significado social entendido en las personas que componen esta Casa de Estudios a través de sus académicos y estudiantes, se fue moldeando una nueva visión que me hace sentir orgulloso de ser parte de la Universidad de Santiago. En este Plantel  convergen sueños, problemas  sociales, tenemos grandes pensadores, hay espacio abierto para expresarse, para la integración. La Usach es líder en hacer que haya igualdad de género, en cambiar sus estatutos para que los funcionarios y los administrativos sean parte de la cadena de toma de decisiones y está presente en cada una de las encrucijadas del último tiempo, donde se transforma en líder. Es un orgullo ver cómo ha protagonizado la discusión sobre cambios constitucionales. Por meses he sido testigo de cómo se levantan propuestas solidas en todos los ámbitos. En la Universidad de Santiago encontré la oportunidad de hacer que mi ciencia, trabajo y esfuerzo dieran frutos, trasladar estos saberes a otra Universidad Pública pero regional, como la U. de Talca y que no se transformara en solo números, sino que se enfocaran en generación de conocimiento y contribución a la sociedad. Eso nació con mi doctorado en la Usach, el fundamento de las bases de mi compromiso científico-social.

Miguel Bezares, Magíster en Ciencias, mención Matemática y Doctor en Física: “La Usach me dio la oportunidad de cambiar mi vida, de romper la brecha social”

Miguel Bezares, Magíster en Ciencias, mención Matemática y Doctor en Física: “La Usach me dio la oportunidad de cambiar mi vida, de romper la brecha social”

Miguel Bezares estuvo a punto de no pasar a primero medio, curiosamente porque la matemática hasta ese momento no era lo suyo. No entendía nada de porcentajes, ni proporciones - reconoce-.  Gracias a una prueba especial lo logró y fue un profesor cubano que conoció en el Colegio Oratorio Don Bosco Salesiano, quien se transformó en su mentor.  Afirma con humor que aún le cuestan las operaciones básicas, pero para eso están las calculadoras, dice.

Miguel rindió la PSU lleno de sueños como todo joven que desea mejorar la situación económica de su familia, aunque sus aspiraciones iban más allá. Quería estudiar Ingeniería Civil Industrial y ser gerente. Le fue bien en la prueba de Matemática, pero el puntaje total se transformó en un nuevo obstáculo. Sin embargo, optó por Ingeniería Matemática, porque esa carrera le transmitía una sensación de mayor dificultad que se transformó en su plus de la elección, para cumplir sus metas.

“El perfil laboral del Ingeniero Matemático de la Usach me gustó mucho porque te da la oportunidad de ser científico o ser ingeniero; científico en el sentido de seguir la academia, que es el camino que tomé yo al hacer el Magíster en Ciencias mención matemática y luego el Doctorado en Física de la Universitat de les Illes Balears, con el fin de transformarme en académico. Y está el otro camino que es ser Ingeniero, estar en una oficina, abrir tu consultoría y trabajar como un ingeniero en modelos matemáticos o cosas así”, explica desde Trieste-Italia donde realiza su postdoctorado.

¿Qué fue lo primero que te llamó la atención de la Usach?

-Lo grande que era. Lo linda que es por dentro, pero también lo feo que es el entorno de Alameda. Como anécdota me correspondió en un curso de Introducción a la Ingeniería exponer sobre la estructura superior de la Estación Central. En la Usach la carrera era más bien machista, muchos hombres y pocas mujeres, pero me llamó  la atención la diversidad. Había gente del Instituto Nacional que era muy buena, pero  otros como yo que no entendíamos qué hacíamos sentados allí, unos con dinero y otros más pobres, pero no había distinción de clases. La diversidad social que tenemos en la Usach es lo mejor. Te encuentras con el joven becado en todo y con el que su papá  le paga la carrera. Es algo de nosotros. Cien por ciento social.
Como la carrera era nueva te permitía con los años ir inventando cosas. Por ejemplo con cuatro amigos incorporamos a la Ingeniería Matemática la mención en modelos astrofísicos, porque nos gustaba mucho en general la teoría de la relatividad general de Einstein y la astrofísica. Hablamos con 4 académicos y le propusimos la idea al jefe de Carrera, quien aceptó. En ese entonces la última etapa de la carrera – no sé si la han cambiado- tenía algunos ramos libres, depende de lo que tú quieras hacer.

Cuéntame como fuiste armando tu perfil profesional en la Universidad, que permitió transformarte en docente, posteriormente.

-Yo estudié con la Beca Bicentenario y como siempre hay un delta que hay que pagar, para el resto tuve que optar al Fondo Solidario. Fui ayudante de cátedra desde segundo año hasta que terminé. Fui profesor por hora de la Usach siendo estudiante. Con cuarto año de la carrera rendido puedes sacar la Licenciatura en Matemática y ser docente. Fui profesor de cálculo 1 para los Ingenieros.  El  currriculum en la Usach me permitió hacer ayudantías en las privadas. Hice clases en las Universidades Finis Terrae, del Pacifico y Andrés Bello.  Fui un profe taxi, mientras terminaba la carrera y hacía el Magíster. Me casé joven, queríamos comprar una casa y había que esforzarse.

Tus aspiraciones eran altas y ya mirabas en esa época hacia el extranjero. ¿Cómo lo lograste?

-Llevamos 9 años casados. Ella siempre me ha apoyado en todo y cuando tomé la decisión de estudiar en Europa se vino conmigo. Es técnico en imagenología. Yo siempre quise estar en la Academia, quería ser científico y para ello debes tener un Doctorado. Quería irme a hacerlo a Alemania, pero se me cerraron las puertas. Sin embargo, tuve una oportunidad en Mallorca, España. Postulé a la Beca Conicyt para un doctorado en ese país que duró tres años y medio. Soy experto en relatividad numérica, simulaciones numéricas de las ecuaciones de Einstein. Terminar el Doctorado en Física  fue uno de los momentos más felices de mi vida, pero aún tenía metas que cumplir para llegar a mi objetivo final. Para ser académico, tengo que demostrar mi experiencia acumulada que se mide en publicaciones, citas, congresos,  etcétera. Estas carreras pequeñas de dos o cuatro años son los postdoc que añades a tu curriculum. Yo ahora en Trieste, Italia no tengo que rendir exámenes ni nada, sino que solo investigo. Mi jefe se ganó un proyecto muy bueno que se llama ERC, un proyecto gigante que obtienen científicos reconocidos y pueden armar equipo contratando para sus investigaciones a  postdoctorados y estudiantes de doctorado. Somos nueve.  Ahora estamos viendo la  viabilidad de las teorías alternativas  a la gravedad de Einstein. Lo que hago yo es importante para ellos por las simulaciones. El proyecto es de ondas gravitacionales.

¿Tienes pensado volver a Chile para entregar esos conocimientos a nuevas generaciones de Ingenieros Matemáticos?

-Sí, mi beca es de retribución, tengo que regresar. Conicyt te entrega el aporte económico para que seas un científico y tú tienes que volver a buscar una posición de académico en Chile. Mi retribución será enseñar todo lo que aprendí acá.

A la luz de todo este extenso curriculum que has alcanzado con esfuerzo y tenacidad, ¿qué papel cumplió la Universidad de Santiago en tus aspiraciones?

-Fue la que me dio la oportunidad de cambiar mi vida, de romper la brecha social. Me dio todo. Gracias a sus profesores soy quien soy. Soy científico por ellos. No soy inteligente, soy un tipo  esforzado, pero a la Usach le debo mi curriculum, mis valores. Somos diferentes a otras universidades. Se nota quienes somos de la Usach. El sello distintivo de sus estudiantes es la conciencia de clases. No se nos olvida de dónde venimos. Me siento preparado para competir con cualquiera, gracias a una formación de alto nivel. La diferencia la hace uno. Depende de las personas. Yo tuve la oportunidad de cambiarme a la Universidad de Chile en primer año y no lo hice porque me enamore de la Usach.

Tienes que regresar al país a enseñar. ¿Cuáles son tus planes?
-Creo que volvería a una región. En Europa conocí esa paz de localidades que no existe en la urbe como Santiago. Buscaría trabajar en una universidad regional para descentralizar el conocimiento, entregar todo lo que la U. de Santiago me dio a las nuevas generaciones y aportar además con todo lo que aprendí en Europa. No me veo viviendo nuevamente en la capital con el ritmo tan agitado que implica.

Edith de la Rosa, periodista: “Los profesores de la Usach proyectan a sus estudiantes una serie de valores que jamás olvidaré”

Edith de la Rosa, periodista: “Los profesores de la Usach proyectan a sus estudiantes una serie de valores que jamás olvidaré”

El amor por la música, el canto, los escenarios y la animación, la hizo inclinarse desde pequeña por las comunicaciones.  Quería ser cantante, pero su padre bastante crítico con ese oficio, siempre le advirtió que no ganaría dinero para vivir tranquila. Salió de cuarto medio y, en cierta medida, desobedeciéndolo entró con 16 años a estudiar Radio y Televisión en la Escuela de Comunicaciones de Antonio Freire. Allí se forjarían sus primeras herramientas en los medios de comunicación.  Edith ya había decidido. Quería ser periodista. A los 18 años estaba ya frente al frente de su primer programa trabajando en Radio Yungay.  Es una mujer que desde pequeña se impuso metas que con tenacidad y autoexigencia lograba. Luego arribó a la televisión por cable, sin dejar su afición por la música, la creación de  jingles y  la animación de eventos, como tampoco la locución comercial.

Ingresó a Radio La Clave, y trabajó junto a Hernán Pereira. Vivió el cambio a Radio Romance y se abrieron nuevas oportunidades. Con 22 años ya trabajaba como productora periodística y se sumaba como co- conductora junto grandes de la radiodifusión nacional como Julio Videla, Javier Miranda, Eduardo Palacios y Juan Carlos Gil. Radios Para Ti y El Conquistador fueron sus siguientes estaciones laborales donde estuvo al frente de programas misceláneos y periodísticos, en la conducción y edición general.

Te iba bien, ¿por qué ingresas a estudiar Periodismo a la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago?

-Tenía mi título de comunicadora de radio y televisión. Llevaba 6 o 7 años trabajando como productora periodística y conductora de programas en Radios Para Ti y El Conquistador. Estudié periodismo a partir de los 23 años porque comencé a notar que había un tema que rondaba en el ambiente. Yo llevaba 7 años trabajando como periodista y me sentía una periodista, pero el entorno comenzó a exigir, a criticar porque no contaba con el título universitario. Uno de mis jefes me impulsó a tomar la decisión y entré al vespertino de la Escuela de Periodismo de la Usach, en la Facultad de Humanidades, donde estuve 5 años y medio. Había dado la Prueba de Aptitud Académica en dos oportunidades.  Había quedado en una Universidad del Norte para estudiar leyes, pero aunque mi papá era lo que deseaba, yo quise quédame en Santiago y seguir en lo mío que eran las comunicaciones. Un día me enteré que la Usach brindaba la carrera de Periodismo en un horario que me acomodaba, me permitía trabajar y estudiar, no lo pensé dos veces.

Debió ser agotador levantándote muy temprano, trabajando todo el día y luego estudiando por la noche.

-Muy agotador. Fueron tiempos de poner nuevamente a prueba mis capacidades de trabajo, esfuerzo y tenacidad, de ponerme metas y conseguirlas. Terminábamos las clases a las 10 y media de la noche, pero muchas veces teníamos que ir a casas de compañeros a hacer trabajos y los fines de semana nos tocaba reporteo. Mi plus era contar con una nutrida agenda de contactos gracias a mis labores como productora periodística. Fue época de estrés, de mucho café y además con mi hijo pequeño Nicolás. Entremedio me separé y con culpa –en esos tiempos- de sentirme una mamá ausente, porque no pasaba en casa. Gracias a Dios conté siempre con el apoyo de mis papás.

¿Por qué  elegiste estudiar en la Usach?

-Porque necesitaba hacerlo en vespertino. No podía parar de trabajar. Una amiga me habló de la Universidad de Santiago. Entré de inmediato. Terminando periodismo, me enamoré y nació mi hija Leonor. Mis dos presentaciones de tesis las viví embarazada. Fue muy simbólico. Sabía que la Usach ya tenía una trayectoria de muchos años y es uno de los Planteles de Educación Superior mejor evaluados a nivel latinoamericano y para mí eso fue muy importante en tomar la decisión. Cuando me dijeron que había un vespertino de periodismo, me brillaron los ojos y de inmediato me alegré porque era lo mejor que me podía pasar. Yo pensaba que solo había alternativas así en las universidades privadas, que no las desmerezco, pero me pasaron el dato de la Usach y al día siguiente fui, ingresé y fue una doble alegría saber que podía estudiar periodismo sin afectar mi trabajo y mejor aún en la Universidad de Santiago. Con mi sueldo pague mensualmente el arancel. Había crédito, pero preferí sacrificar el dinero que ganaba y cancelarlo directamente.

¿Qué recuerdos tienes de esos años de periodismo en la Usach?

-Lo primero que se me viene a la mente es la calidez de las chicas que trabajaban con el director de la carrera, Vanessa Ferrada y la flaca Mery, ellas nos recibían cuando llegábamos a las 7 de la tarde a estudiar. Siempre fueron muy cercanas, porque entendían que los del vespertino veníamos de una jornada muy extenuante. El mejor momento de cada noche era el break del cafecito y el queque. Recuerdo con cariño a la profesora Pamela Cantuarias, a Rafael del Villar y al profesor Radrigán que nos hacía economía. En el vespertino hice grandes amigas periodistas como María Pastora Sandoval y Elizabeth Salazar.

Siempre me gustó de la Universidad de Santiago la entrega de valores que los académicos nos brindaban, junto a los conocimientos académicos propios de la carrera. La Usach proyecta en sus estudiantes una imagen humana, de empatía con el otro. Si bien había una alta exigencia, no olvidaré nunca esa cercanía de los profesores. Un discurso lleno de principios. Siempre nos inculcaron que la Usach es la Universidad de los jóvenes que quieren salir adelante, una Universidad profundamente humanista. Por eso, siento un tremendo orgullo de haber estudiado en la U. de Santiago. Siempre se habla de Alma Mater. Estoy orgullosa de ser usachina, por todo lo que en esas aulas me entregaron, tanto en conocimientos, contenidos, como también en valores. El profesional de nuestra Universidad se distingue de otros y eso va ligado a su forma de ser, a su estructura mental, a sus deseos de ser mejores personas día a  día. Después de titularme, hice dos diplomados en la Universidad Católica. Tomé otros cursos, entre ellos  uno de doblaje de series y películas. Mi interés ha sido crecer profesionalmente y mi deseo es reencontrarme con la Universidad de Santiago cursando pronto un Magíster en el Plantel.

Edith de la Rosa, en tiempos de pandemia, sigue con sus labores como conductora del programa Panorama Imagina junto a Iván Núñez, pero ya no desde los estudios de Ibero Americana Radio Chile, sino desde su hogar. Agradece a los ejecutivos que instalaron los equipos para salir al aire desde su casa cada mañana, desde donde además lee las noticias y realiza producción periodística. No oculta su felicidad por formar parte de un equipo profesional que tiene a Radio Imagina en el primer lugar de sintonía en el país. “Soy una afortunada de tener trabajo, hacer lo que me encanta y haberme adaptado a esta modalidad de teleradio”.

Jessica Sáez, Ingeniera de Alimentos: “La Usach es reconocida en el campo laboral por el profesionalismo de sus egresados de Ingeniería”

Jessica Sáez, Ingeniera de Alimentos: “La Usach es reconocida en el campo laboral por el profesionalismo de sus egresados de Ingeniería”

Desde el colegio estuvo ligada a la química y a la biología, por ende no fue extraño que su vocación se dirigiera en un primer momento hacia la nutrición o las carreras de áreas de la salud. Sin embargo, un reportaje en la prensa sobre una ingeniera en alimentos que trabajaba en el desarrollo de productos nuevos le llamó la atención.  Ingeniería de Alimentos, de la Facultad Tecnológica era una carrera poco conocida en esa época, pero integraba todas las disciplinas que a ella le gustaban.

-Di la PSU y fue como tincada. Probé como me iba. El primer año fue un tanto frustrante porque estaba frente a ingeniería dura, con ramos de álgebra, cálculo, física, pero ya en segundo y tercer año me encanté con la carrera.

¿Antes de ingresar a la Educación Superior, que sabías de la Usach?
-La verdad poco. Soy la mayor de cuatro hermanos, así que no tenía la experiencia de los mayores que pudieran inculcarme el cariño por un Plantel. Como había solo dos universidades que ofrecían la carrera, (la Universidad de Santiago y la Universidad de Chile) me quedé en la Usach. Me gustó cuando la visité durante una Feria del Postulante. La infraestructura, el campus gigante con todas las carreras juntas, todo me llamó la atención, además los propios estudiantes de Ingeniería de Alimentos nos hicieron un recorrido por las instalaciones y ahí me enamoré de la Universidad.

¿Cómo recibieron tus padres la noticia de que habías quedado en la Universidad de Santiago?
-Estudié en un colegio emblemático de la Región Metropolitana, el Liceo 1 de Niñas. Yo soy primera generación de mi familia que ingresó a la Educación Superior. Mi papá terminó sus estudios cuando sus hijos habían crecido. Mi familia estaba  orgullosa de ver a su hija mayor ingresar a la Universidad. Somos una familia de clase media que optó por tener una educación mejor. La Usach era inmensa, gigante, nos perdíamos al interior del Campus. Era entretenido, tenías clases de cálculo en la EAO y después química en la Facultad; caminábamos harto. Yo me perdía todo el primer mes, pero eso era lo rico, el ambiente. El primer año fue como el colador. El 30% desertó. En la carrera predominaban las mujeres. De los 40 no había más de 15 hombres. Y en el mundo laboral también se observa ese fenómeno. No tuve Beca Bicentenario. Opté a 100% crédito.

¿Te llamó la atención la diversidad al interior del Campus?
-Eso es un plus de la Universidad. Yo tenía compañeras del colegio con quienes me juntaba a almorzar y me decían que eso les gustaba mucho de la Usach, porque compartías con estudiantes de todas las carreras.  Si uno se inscribía en un taller conocía a los de química, de eléctrica, de medicina. En el mundo laboral uno los identifica. Tengo muchos colegas que son ex alumnos de la Usach, muchos ingenieros químicos y mecánicos en la industria donde me muevo reconocen el prestigio de los  profesionales de la ingeniería más dura que egresan del Plantel.  Incluso en Watt’s, muchos ingenieros de la Usach tienen cargos de responsabilidad y yo creo que las empresas buscan ese perfil que es súper marcado.

¿Cuál fue la importancia de tu formación académica para transformarte en Jefa de Desarrollo de Envases?
-La formación de la Usach es muy potente. La calidad de sus laboratorios, de los informes que teníamos que hacer para asignaturas más específicas, es una enseñanza que he aplicado. Son muchos los  conocimientos técnicos que me enseñó la Universidad. Hice un ramo específico de envases de alimentos. La Universidad cuenta con el único laboratorio de envases a nivel nacional súper reconocido que es el Laben. Yo llego a Watt`s porque el jefe de envases de la empresa en esa época , necesitaba un ingeniero de desarrollo de envases y ante ese tipo de requerimientos siempre llamaba a la Usach y en especial a la  profesora María José Galotto, para pedirle currículo de tesistas que estuviesen terminando la carrera. Hasta el día de hoy si necesito hacer alguna  analítica para mi trabajo o requiero algún consejo técnico yo también recurro a la Universidad, porque el Laben es el único laboratorio reconocido en el país dedicado a envases de alimentos.

La Usach me dio la capacidad de ser metódica, estricta. El trabajo riguroso y el pensamiento analítico. Recuerdo los laboratorios de intercambio de calor; la Universidad tiene una planta piloto que simula procesos de la industria de alimentos. Había ramos fuertes, difíciles y con informes a entregar sumamente analíticos. En el área técnica tengo muchos colegas que provienen de la Usach y eso te indica que hay un prestigio bien ganado. Han tenido una buena experiencia con quienes salen de nuestra Universidad. Mi desafío pendiente es hacer un Magíster, especializarme en algo relacionado a la ingeniería industrial o a la innovación, siempre en la Universidad de Santiago.

Andrés Beroiza, Publicista: “La Usach te entrega libertad, vida universitaria, herramientas de orden y perseverancia para triunfar”

Andrés Beroiza, Publicista: “La Usach te entrega libertad, vida universitaria, herramientas de orden y perseverancia para triunfar”

Como una buena experiencia donde también aprendió mucho de sus alumnos,  califica Andrés Beroiza, Licenciado en Comunicación Publicitaria y Publicista de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago regresar a las aulas para entregar todos sus conocimientos a las nuevas  generaciones. “Fue una experiencia nueva,  porque nunca había hecho clases. Fue gratificante encontrarse en agencias con esos mismos chicos que fueron alumnos míos. De hecho, uno de ellos es mi compañero de trabajo actualmente.
Andrés desde su niñez se sintió atraído por la publicidad, especialmente de aquella que veía en la televisión de los años 90.

-Desde esa época me interesaron los comerciales. Cuando di la PSU postulé a animación digital, diseño gráfico y publicidad. En ese tiempo se optaba a elegir entre tres carreras y me decidí finalmente por la publicidad. Las tres iban por el lado creativo.

Lo tuyo, entonces, desde pequeño no fueron los números
-En  los ramos del colegio tenia súper claro que yo era más humanista. Me gustaba la historia, lenguaje. Después en la Usach me encantaba la creatividad, la redacción,  la dirección de arte y marketing. Mi dilema en el tercer año fue decidir por la parte de negocios o la creatividad. Tomé ramos de los dos, pero al final me quedé con la creatividad.

¿Por qué te decidiste por la Universidad de Santiago para  la continuidad de tus estudios superiores?
-Yo quería ingresar a una de las universidades tradicionales y la Usach en ese momento ofrecía publicidad. La Universidad de Chile tenía diseño gráfico. La animación digital, en tanto, que aparecía como una carrera novedosa en aquellos años solo estaba en universidades privadas. Publicidad engloba las tres carreras. En la generación de ideas y la conceptualización de campañas uno tiene que trabajar con el diseño gráfico en relación con la dirección de arte;  y en animación digital también se trabaja con proveedores. Yo sabía en esos años, lo que todos conocen de la Usach con su reconocida tradición, además me correspondió asistir  a una feria de postulantes, donde pude hacerme una idea más global del Plantel. Cualquiera que piense en las Universidades de Chile, Católica o en la Santiago sabe que son las tres mejores universidades del país. Publicidad solo se daba aquí, entonces dije esta es. La Usach tiene una mística distinta. Lo que más me gustó es que entras a la Universidad y  te abre la cabeza con la universalidad de personas que hay dentro. Tenía compañeros que eran rastas; otros metaleros; unos venían del barrio alto, otros de regiones, otros que les gustaba el anime. Se generaba un aprendizaje rico, distinto a la Universidad Católica o a la Universidad de Chile, que  son más de nicho.

¿Tu familia era de clase media? ¿Primera generación en la Educación Superior?
-Si, cuando ingresé a la Usach estaban felices y más aun cuando fui profesor. Yo estudié con la Beca Presidente de la República. Nací con un problema en la pierna izquierda (fémur corto congénito) y me atendí todo el tiempo en la Teletón. Ellos tenían también un convenio con la Universidad y había una beca que me pagó toda la carrera.

¿Cuando comenzaste a trabajar, notaste alguna diferencia de los empleadores por ser un profesional de la Universidad de Santiago?
-No, ninguna diferencia. Les llamaba la atención que la Usach tuviera la carrera de Publicidad, pese a que tiene más de 70 años. Lo otro que les impactaba era que hiciéramos tesis de investigación. Antes de terminar la tesis hice un curso en Argentina de dirección de arte y retoque digital. Con eso armé mi portafolio. Llegué a la agencia Porta a hacer mi práctica, por un tweet que vio mi polola de entonces; luego me fui a JWT, donde estuve dos años y medio como director de arte. Mis siguientes pasos laborales fueron en Publicis, una agencia francesa con oficinas en varios países, donde permanecí dos años; luego arribe a Prolam Young & Rubicam , que hoy se llama VMLY&R  donde llevo tres años. Fui dos años y medio director de arte, pero quise probar la redacción creativa. Me dieron la oportunidad y a los seis meses me ascendieron a director creativo, cargo  que desempeño hasta ahora.

En pocos años, has hecho una carrera en ascenso. Entiendo que la agencia en la que hoy trabajas ha conseguido importantes premios internacionales.
De hecho es la mejor agencia de publicidad del país y en estos días nos informaron que fuimos la sexta agencia más ganadora en Cannes,  en una década completa a nivel latinoamericano. Estoy súper contento con mi paso por mi trayectoria. Aquí  hemos hecho campañas para Danon, TVN, Hites. En 2018, nos ganamos cuatro leones en Cannes. Fue una experiencia hermosa. Es el premio más importante de la publicidad a nivel mundial. Ganamos con dos piezas gráficas. Para nosotros fue una fiesta..

¿Qué dirías que la Universidad de Santiago aportó a tu carrera profesional?
Yo creo que primero la perseverancia, me dio herramientas en el orden. Publicidad en la Usach es una carrera superestructurada que tiene creatividad, pero también una fuerte base teórica que a la hora de generar ideas y equipos,  entrega valores.  La Usach es una universidad que te proporciona vida universitaria. La comunicación no solo es teoría, es escuchar al otro. Por ejemplo,  te quedas con un profesor conversando de la vida o de las noticias, tiene esa magia. Eso no se da en otras universidades. Lo reconocen amigos que estudiaron en otros planteles donde dicen que  no tuvieron esa vida de patio, o no podían hacer centro de alumnos. Creo que la Usach entrega libertad y para la comunicación es súper relevante.

Cuando hablaba de Cannes se me olvidó contarte que todos los años se hace un concurso que se llama los Young Lions para los jóvenes creativos del mundo y el que gana va a Cannes a representar al país. El año pasado junto a Sebastián, mi dupla de ese entonces, ganamos en Chile y tuvimos que viajar a Cannes. Fue genial porque allá tuvimos que trabajar en un brief y quedamos entre los diez mejores, de 60 países en competencia. Eso también se lo debo a la Universidad de Santiago, por todo lo aprendido durante la carrera.

Arquitecta Carolina Guzmán: “La Universidad de Santiago inculcó mi vocación por el servicio público”

Arquitecta Carolina Guzmán: “La Universidad de Santiago inculcó mi vocación por el servicio público”

Como cientos de trabajadores y profesionales del país, Carolina Guzmán, desarrolla sus funciones desde su casa. El teletrabajo ha sido la forma de seguir conectada con sus labores frente a un Coronavirus que tiene a todo el mundo aproblemado.
Carolina es Licenciada en Arquitectura de nuestra Universidad. Egresó el año 2007. Actualmente se desempeña como encargada de la Oficina Técnica de Monumentos Regionales de la Región de O’Higgins.

A los 17 años tuvo la suerte de participar en un intercambio  estudiantil intercultural cuando estaba en tercero medio. En esos tiempos su interés se concentraba en la medicina, pero vivió un año en Italia y eso cambió su horizonte profesional. En Europa se enamoró de la cultura, de los monumentos y del arte. De regreso a Chile la medicina pasó a un segundo plano, dio la Prueba de Aptitud Académica  y se animó a estudiar Arquitectura para dedicarse no a la construcción ni al diseño, sino que al patrimonio.

¿Fue tu primera opción Arquitectura en la Universidad de Santiago?
-Fue la Universidad de Chile la primera y la Usach la segunda. Quedé en la Universidad de Santiago. Sabía bastante de mi Universidad porque mi hermano ya estudiaba medicina allá y tenía claro que era una de las mejores universidades del país en materia técnica sobre todo, porque venía de la tradición de la UTE, entonces tenía muy buenas recomendaciones, salvo que tenía cierta fama de irse mucho a paro. Sin embargo, con los antecedentes de mi hermano, yo estaba con toda la tranquilidad de que iba a entrar a un excelente Plantel. Así fue y nunca me arrepentí. Mis padres provenían de clase humilde. Ambos trabajaron mucho. Tuvieron la suerte que una vez que se titularon de Ingeniería y Enfermería, fueron a hacer sus prácticas al norte, logrando ingresar a Codelco.  En Calama comenzaron a surgir y siendo los primeros profesionales que accedieron a la Educación Superior pudieron ayudar a sus familias.

¿Cuál fue tu impacto al conocer la Universidad de Santiago?
-Me impresionó que ante mis ojos estaba una ciudad universitaria, con sus jardines, con la infraestructura. Si bien es cierto que la Escuela era bastante humilde, el estar en el Campus era muy agradable. Era muy cálido. 

Yo en la Usach era una de las pocas de mi curso que pude estudiar sin crédito estudiantil gracias al esfuerzo de ellos, pero eso no me dejó ajena a conocer la realidad de mis compañeros. Fui dirigente del Centro de Alumnos de Arquitectura durante 3 años, peleando por la gratuidad y el arancel diferenciado. Una cosa era que yo fui una privilegiada entonces, pero otra, la gran mayoría de mis compañeros que no tenían mi situación. Me fui encantando con la carrera. Los docentes impecables y los administrativos también. Era una familia.

Su trayectoria

Carolina hoy es la encargada de la Oficina Técnica de Monumentos Regionales en Rancagua, pero ha desempeñado labores y estudios que la destacan. Entre 2018 y 2019 fue encargada regional de patrimonio cultural inmaterial del Servicio Nacional de Patrimonio Cultural. Entre 2016 y 2018 se estableció en Valparaíso, donde fue arquitecta de la unidad de territorio del departamento de patrimonio cultural del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y su continuador legal. Entre 2009 y 2012, en tanto, fue arquitecta de la unidad técnica Qhapaq Ñan del Consejo de Monumentos Nacionales, en San Pedro de Atacama. Allí efectuó labores relacionadas al proyecto “Qhapaq Ñan-Sistema Vial Andino”, iniciativa que logró la postulación multilateral del Qhapaq Ñan, como sitio del patrimonio mundial ante la Unesco. Antes fue coordinadora regional de la Comisión Asesora de Monumentos Nacionales e integrante de la organización Patrimonio Vivo en San Pedro de Atacama.
El perfil usachino

¿Desde la Arquitectura ves un perfil distinto en el egresado Usach con el de otras universidades?
-Por supuesto. Me ha tocado compartir con profesionales de universidades privadas y se nota desde el vestir, desde la forma en cómo se plantean. Nosotros somos bastante más humildes para presentarnos ante un trabajo y somos muy aperrados. Siempre he dicho que con poco hacemos mucho. Qué decir de los arquitectos que salen de la Católica, que por su red de influencia están en las grandes oficinas de diseño; en cambio el perfil nuestro es bastante más social y por eso tenemos gran cantidad de profesionales en el servicio público. Se nota la diferencia vocacional y también somos bastante técnicos.  Trabajar desde el primer año con Autocad y programas computacionales, siendo que las otras universidades recién implementaban los programas digitales en tercer o cuarto año, nos hizo pioneros en el manejo de tecnologías.

¿Qué es para ti la Universidad de Santiago en tu vida personal y profesional?
-
Siento un tremendo orgullo de mi Universidad. Donde voy digo que soy de la Usach, ex Universidad Técnica del Estado, que es esa mi impronta al momento de presentarme. Me marcó el perfil y la vocación social que me entregó mi Casa de Estudios al conocer de primera mano los grandes problemas que existen en nuestra sociedad. Me identifiqué  mucho con la forma de hacer arquitectura de manera distinta, inculcando mucho más en mí el sentir por el bien común, la vocación de servicio público, que la carrera y la Universidad de Santiago me dio.

Dra. Natalia Henríquez, Médica Internista: “La Universidad de Santiago de Chile es mi Alma Mater”

Dra. Natalia Henríquez, Médica Internista: “La Universidad de Santiago de Chile es mi Alma Mater”

Trabajando en el Hospital San José, donde vive de cerca la dura lucha contra el Coronavirus, con los cupos UCI y UTI completos hace una semana y compartiendo esa labor con su trabajo como presidenta del Regional Santiago del Colegio Médico, encontramos a Natalia Henríquez. Ella es médica internista formada en la Universidad de Santiago, diplomada en Medicina Intensiva: Fisiología Aplicada y Manejo Avanzado.

Para Natalia, la Universidad de Santiago es su Alma Mater y se siente feliz también de entregar su conocimiento a las nuevas generaciones desde su cátedra clínica.

¿Cómo nace tu vocación por la medicina?
-La verdad es que siempre me llamó la atención buscar alguna posibilidad de poder contribuir a la sociedad. Tuve la fortuna, siendo súper honesta, de que me fuera muy bien en la prueba de ingreso a la Universidad, y apunté a la carrera que me daba más posibilidades de interacción en las dolencias de la sociedad, que es el ámbito de la salud.

Pero, ¿tu familia estaba vinculada de alguna forma a esta carrera?
-No, mi familia no es de la salud y la verdad es que me enamoré de la carrera. Mis padres son ingenieros y de hecho salieron de la Universidad Técnica del Estado. Ahí comienza el vínculo mío con la Usach. Yo tenía claro que no iba a entrar a otra Universidad que no fuera esta. Sin embargo, no fue a través de mis papás que me interioricé de mi Casa de Estudios, porque ellos quedaron bien traumatizados con el periodo del golpe militar. Sus últimos recuerdos son muy tristes, así que no hablan mucho, pero si recuerdan con cariño el trabajo social que hacían por carrera, poniendo a disposición de la comunidad el conocimiento que iban adquiriendo de forma inmediata. Eso yo lo encontraba maravilloso. Después leí sobre Enrique Kirberg y lo amé.

¿Qué recuerdas de tus primeros días en la Universidad de Santiago?
 
-Yo había ido antes a dar algunas pruebas porque la Universidad hacía las olimpiadas de matemáticas. Mi hermana ya estaba estudiando en la Usach. Se tituló de matrona; entonces no me fue tan ajena la estructura tras salir del colegio, pero si reconozco que la sensación de libertad era súper extraña. Era una sensación de autorresponsabilidad distinta, un cambio del régimen escolar al universitario, porque en general se hacía mucha vida social, pasear por los pastos con la gente conversando, muchos en la Biblioteca, leyendo o trabajando. Viví la sensación de la multidimensionalidad de los fenómenos. Podías instalarte a conversar en un grupo muy diverso de personas y carreras. Esa es una propiedad única de la Usach. Me impresionaba también el nivel de mis profesores, muy bien formados con un alto nivel de conocimiento. En sí mismo, encontraba que tenían un poder tremendo.

De retorno a la Usach tras egresar
La doctora Natalia Henríquez ha vuelto a la Usach varias veces. Reconoce que la Facultad de Ciencias Médicas ya tiene un posicionamiento dentro de las universidades chilena, pero estima que debe tener aún más relevancia.

La Escuela de Medicina es reconocida por sus pares y tiene un alto ingreso de estudiantes.
-Sí, somos la Escuela que más estudiantes tiene entrando y saliendo a lo público. Yo creo que los que hemos egresados de la Usach hemos sido buenos ejemplos, porque tendemos a seguir en lo público, a tener participación social y uno de los elementos que aparecen habitualmente en las encuestas a los empleadores es que nosotros los médicos de la Usach somos súper versátiles. Nos pueden colocar en situaciones de altos o bajos recursos y sabemos que nos desempeñaremos igual de bien.
 
Como tutora de nuestra Universidad con alumnos de pre y postgrado, debes tener un cariño muy especial por esta Casa de Estudios.
-De verdad para mí la Usach es una visión que existió con la UTE y tengo el firme propósito que se recupere. La Universidad de Santiago ha sido relevante en cambiar la historia de Chile como Universidad Técnica del Estado respecto de la participación de los profesionales vinculados con la realidad directamente. Por eso estoy aquí, por eso soy profesora y no me separaré de la Usach nunca. Este Plantel me dio muchas herramientas profesionales para desempeñarme como médico. Como eramos una Universidad que se tenía que crear nombre en esa época, porque tenía poco número de egresados, asumimos un autocompromiso. Debíamos crear una disposición diferente hacia nosotros, porque eramos pocos médicos de la Usach…entonces debíamos hacerlo desde la excelencia.
 
¿Cuál es tu impresión de los actuales estudiantes de Medicina y cuál es tu aporte para que las próximas generaciones salgan con esa formación inspirada en lo social?
-Como me toca hacer cátedra clínica, yo te diría que introduzco el componente social y cultural que implica actuar en salud. Tienen que entender que la persona no es solo biología, sino que es un contructo social. No sirve si yo sé muy bien lo que esa persona tiene que hacer , si no logro que siga la instrucción, porque mi acción en salud entonces será fútil…no tendrá ningún impacto. Los estudiantes de hoy tienen más conciencia social. La temática de género está mucho más clara e instalada. Son más respetuosos con hombres y mujeres en su trato con el paciente, pero me cuesta a veces que sean personas más responsables de sí mismo. Siento que llegan medio adolescentes a la carrera. Necesitan mucha tutoría y son bastante heteroculpables. Como que piensan que su formación no es buena porque tienen un mal profesor o porque su espacio clínico no es bueno, o porque el paciente no les respondió. Hay poco inside de la autodeterminación.

“La Universidad de Santiago me formó como docente e hizo un cambio radical en mi vida”

“La Universidad de Santiago me formó como docente e hizo un cambio radical en mi vida”

Juan Pablo Cid Ugalde estudió Química en la Universidad de Chile y trabajó en el área privada alrededor de 15 años, pero tiempo después sintió la vocación por la docencia. Gracias al Programa de Prosecución de Pedagogía en Química y Biología de la Universidad de Santiago, pudo validar sus estudios, actualizarlos y desempeñarse como profesor de enseñanza básica y media.


¿Cómo fue la sensación de enfrentar a un curso, ya no como alumno sino como profesor?


Alrededor de los 15 años surgió mi vocación por la química. Una maestra del Liceo de Aplicación me orientó, porque advertía que mis capacidades estaban más dirigidas hacia las ciencias que a las humanidades. En ese entonces yo era un muchacho muy tímido, pero es en la Universidad donde se genera mi cambio de personalidad.  Dicté mis primeras clases en el Aplicación; fue como devolverle la mano al liceo en el que estudié. Allí llegué justo durante la revolución pingüina.


¿Qué recuerda de su prosecución de estudios en la Usach?


Uno tiene que tener un título de otra actividad en Química para validar todas las asignaturas relacionadas con esta materia. Los ramos que debí acoplar fueron las pedagogías y tuve que pasar de nuevo por fisicoquímica, química orgánica y por farmacología, entre otros que son temas propios de la carrera que inicialmente había hecho. Fueron 3 años, bien completos, que en definitiva son como los 5 años que corresponden a la pedagogía. Obviamente uno se somete a entrevistas y a una selección. No es llegar y entrar a este Programa de la Usach.


¿Advierte usted un déficit de profesores de química en el país?


Yo comencé a hacer clases formales en 2010, y 4 años más tarde pasé al Liceo de Aplicación. Antes del Programa de Prosecución de Pedagogía en la Usach, ejercí la docencia con un permiso especial otorgado por el Ministerio de Educación justamente por la carencia de profesores. Esto ocurre mucho también con Matemática. Yo creo que el profesorado de química, en general, tiende a replicar algunos errores que se relacionan con un proceso de aprendizaje de memoria, tedioso, muy teórico y que no va de la mano con los nuevos tiempos. El profesor de química en general, sigue la misma pauta que recibió. La docencia debe salir de la sala de clases. El quiebre se logra con la innovación.


¿Qué significa para usted la Universidad de Santiago de Chile?


La Usach se caracteriza por la integración. El hecho que esté todas las Escuelas y Facultades estén dentro de un mismo Campus ayuda muchísimo, pero en particular la U. de Santiago me brindó la oportunidad de hacer un cambio radical en mi vida. Salir de un laboratorio farmacéutico para hacer docencia me mostró otro mundo, en el que pude aterrizar todo lo que aplicaba en la industria para ahora enseñarlo a nuevas generaciones. La Usach es la responsable del desarrollo de habilidades que tenía escondidas. Creo que la Universidad fue clave en este éxito académico que recién está comenzando y sigo unido al Plantel. Con la Facultad de Química y Biología, la VIME, la Escuela de Ingeniería he buscado un desarrollo extra para ver si podemos instalar algunos equipos de química con meteorología en el liceo.
El éxito de su nuevo orden de la tabla periódica


La tabla periódica sin lugar a dudas tiene detractores y seguidores entre los alumnos de enseñanza media, pero no pasa desapercibida. Juan Pablo Cid se propuso modificarla con el fin de que los estudiantes la comprendieran mejor. Ordenó sus elementos y tal fue su éxito que ha sido invitado a realizar diversas charlas en congresos internacionales.


¿Podría contarnos de este reordenamiento y cómo se recibió su trabajo en el extranjero?


El 2016 se completó la tabla periódica con el periodo 7 y los 4 elementos nuevos que se habían creado. Fue lo mismo que cuando llenas un álbum de láminas. Los ordené bajo el principio de exclusión de Pauli y de la configuración electrónica de los elementos químicos. Se trató de un diseño que por sus colores y nomenclatura se hace más comprensible y amigable para todos los estudiantes, tanto de secundaria como universitarios. El nuevo ordenamiento incluye un tablero y una baraja de cartas que lo hace más lúdico. Esto fue parte de mi tesis en la Usach y el año 2019 cuando fue el año internacional de la tabla periódica fue también el momento para sacar a la luz este trabajo. Lo envíe a la Unión Internacional de Química para ver posibilidades de que fuera expuesto en Francia. Hicimos una conexión vía streaming desde el Liceo de Aplicación. Fui luego a Paris a explicarlo. Me dijeron incluso que mi trabajo podría ser declarado como material de buenas prácticas pedagógicas para ser usado en todo el mundo y fui el único chileno participante del cuarto congreso IUPAC, en San Petersburgo. Todo este reconocimiento ha sido como una bola de nieve.


El profesor Karim


El año que Juan Pablo Cid ingresa a hacer clases al Liceo de Aplicación vislumbró que una de las formas de captar la atención de sus alumnos era a través de la actuación. En reuniones familiares se divertía haciendo un personaje. Un colega suyo de Música le sugirió llevar ese entretenimiento al aula. Cid se disfrazó como árabe y comenzó a hablar raro a su audiencia personificando al profesor Karim.


¿Cuál fue el impacto de sus alumnos de octavo básico al ver por primera vez a este personaje?


Me presenté como su nuevo profesor de química, pasé la lista y este proceso duró todo un semestre. Los jóvenes esperaban cada semana que llegara este maestro distinto. Se encantaron con el personaje, se sintieron en confianza, se generó una dinámica de autoaprendizaje. Al término del semestre apareció Juan Pablo Cid, pero el profesor Karim reaparece a menudo en los laboratorios para las actividades prácticas. Karim es como mi alter ego. Me río de mí mismo y eso también ayuda a que la pedagogía sea más didáctica. Han pasado 6 años desde su aparición y hemos detectado aumentos sustanciales en promedios de las pruebas SIMCE y PSU, pero sin duda es en la Sociedad de Ciencias Aplicadas del Liceo de Aplicación (Sodeca), donde se advierte el impacto de esta metodología. De allí han surgido nuevos ingenieros, biólogos, arquitectos, astrónomos y profesores de ciencias.

“El Pregrado en la Usach me mostró el camino hacia la investigación”

“El Pregrado en la Usach me mostró el camino hacia la investigación”

Rodrigo Fernández Verdejo, tiene 34 años y ya cuenta con un PHD en Ciencias de la Motricidad. Su primera etapa educacional la vivió en un colegio particular subvencionado de La Florida. 
 
En la enseñanza media descubrió su vocación con la práctica del basquetbol. Dio la PSU y su opción fue la Universidad de Santiago de Chile, donde estudió Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física, egresó el 2008 y recibió el reconocimiento al mejor rendimiento académico de la carrera, con un 6.6 de calificación. 
 
Sin embargo, su formación en la Usach también orientó su trayectoria laboral dirigiéndolo hacia la docencia universitaria y la investigación. Tres años más tarde recibió el título de Magíster en Ciencias Biológicas, mención Fisiología y posteriormente, el PHD en la Université Catholique de Louvain, en Bélgica. Hoy es profesor con jornada completa, del Departamento de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile, pero su paso por la Universidad de Santiago no lo deja indiferente; muy por el contrario. Se siente orgulloso.
 
¿Qué generación familiar eres de egresados de un Plantel de Educación Superior y por qué te decidiste por la Usach como tu Alma Mater?
 
Soy la segunda generación. En mi juventud quería estudiar algo relacionado con el deporte y en ese momento lo más cercano fue la Educación Física, aunque yo no me veía trabajando en un colegio. Yo me movía en un ambiente más de entrenamiento y ahí es donde encontré la Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física con especialidad de entrenamiento deportivo en la Usach. Sentí que era más ad hoc a mis intereses. 
 
¿Era la única Universidad que entregaba esta especialización?
 
Si, al menos en Santiago. Cuando yo ingresé era el segundo año que se daba una Licenciatura en la Actividad Física en Chile yo creo. Siempre tuve en mi mente que las mejores Universidades eran la Católica, la Universidad de Chile y la Usach. Mi hermana mayor había estudiado en la Chile y yo no conocía a otras personas que hubiesen estudiado en la U. de Santiago, pero estaba en mi mente porque es una de las tres grandes. Fue súper impresionante para mi pasar de un colegio pequeño que quedaba a una cuadra de mi casa, a llegar al campus donde había un montón de personas con intereses distintos. Se podían combinar los estudios con prácticas deportivas, con cultura, con la vida social entre los diferentes estudiantes; fue todo un mundo que me encantó.
 
¿Qué opinión te dejó estudiar en un Plantel donde el tema social se vive día a día, no solo en las aulas, sino que en todo el campus?
 
Yo ingresé a la Usach sin becas. Mis papás pudieron pagarme la carrera, pese a que mi familia es de clase media. Vivíamos en La Florida, en un sector nada especial. Lo que si fui el primer seleccionado en ingresar a la Licenciatura y terminé como el número uno también al egresar. Sin embargo, el primer año estuvimos en un paro que duró como tres meses y estaba súper fuerte el tema político. Entonces fue sorprendente ver que había compañeros que tenían tanto conocimiento y luchaban con intensidad por sus intereses. En esos años reconozco que no aprecié tanto esa importancia, porque yo no tenía problemas de becas, por ende, no lo sentía de forma tan directa, pero me impresionó cómo mis propios amigos luchaban por lo que consideraban justo y seguíamos en paro y toma hasta que se solucionaran los problemas. Eran demandas válidas y aunque habíamos algunos que no teníamos estos problemas para seguir estudiando, apoyábamos lo que pidiera el resto porque eran demandas válidas.
 
¿Qué recuerdos tienes del campus de la Universidad?
 
Recuerdo con cariño el Departamento de Deportes, donde pasábamos mucho tiempo; los dos gimnasios, la piscina donde tuvimos natación todo el primer año. Aparte de asistir a clases, integraba la selección universitaria de basquetbol. Para mis intereses, la implementación deportiva era bien buena, también el espacio. El gimnasio principal era súper bueno, me parecía excelente.
 
Fin a la subcontratación y glosario constitucional
 
La Universidad durante el año 2019 estuvo en la noticia por el acuerdo para el término de la subcontratación del personal de aseo y vigilancia. ¿Cómo usachino te enteraste de aquello?
 
Sí, yo creo que el fin de la subcontratación es uno de los cambios fuertes que hace una Institución grande en respuesta a la crisis social que hay en Chile y me siento sumamente orgulloso que haya sido la Usach. Es un ejemplo para muchas otras que están en esta situación, y que hace que las condiciones laborales sean precarias. Nosotros trabajamos ahora en investigación y el sistema nos obliga a contratar gente por honorarios. El sistema te tiene atrapado a condiciones que no son las ideales. Que la Universidad de Santiago haya dado ese paso es un ejemplo a ser imitado por otras Instituciones, aunque lo veo difícil, pero realmente ahí la Usach pisó fuerte con algo concreto.
 
Además, encontré súper valioso que realizaran este Glosario Constitucional. Lo encontré excelente. A mí me llegó porque conozco amigos que trabajan en la Usach…me llegó, lo leí y lo encontré top de top. Se lo pasé a la gente de la Universidad Católica donde yo trabajo y es otro punto donde siempre decimos: hablamos y hablamos, pero alguien tiene que comenzar a hacer cosas. Son dos aportes fuertes que hizo la Universidad de Santiago a la sociedad.
 
El deseo por la investigación
 
Tu curriculum es extenso. No te quedaste solo en la Licenciatura. ¿En qué momento nace el gusto por la investigación?
 
Algunas de las clases del Pregrado en la Usach me generaron este deseo por seguir el camino de la investigación, me generó la curiosidad. En el mismo pregrado contacté profesores que estuvieran interesados en ello, trabajé con algunos y me contactaron con gente en España, pero en un comienzo todo estaba relacionado con el deporte, con el entrenamiento. Realmente eso me hizo aprender mucho de investigación y fue lo que me hizo decidir, ya que en un principio quería ser un entrenador de alto rendimiento, pero la investigación pudo más y seguí el camino de investigador en deportes, con el Magíster y el Doctorado. Sin embargo, todo mi interés nació de la misma Usach conociendo a docentes que me inculcaron ese interés. Hoy mismo estamos postulando un proyecto con una profesora de la Universidad de Santiago, así que sería una colaboración entre ambos Planteles y tenemos otro trabajo de investigación ahora con otro profesor de allá así que, si lo hacemos todos juntos, es beneficio para ambas universidades.

Páginas

Suscribirse a RSS - Soy Usach