¿Por qué personas que inicialmente colaboran para alcanzar un objetivo común pueden disminuir su compromiso con el paso del tiempo? Esta pregunta fue abordada por una investigación publicada recientemente en Nature, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, que identificó cómo la cooperación humana puede desgastarse gradualmente, pero también cómo es posible recuperarla.
El estudio “Punctuated decline of human cooperation”, publicado en Nature (Volume 653, Issue 8116, 28 de mayo de 2026), fue desarrollado por el académico del Departamento de Administración de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Universidad de Santiago de Chile, Nicholas Sabin, junto a su equipo de investigación.
La publicación representa un importante reconocimiento científico, considerando el posicionamiento internacional de Nature. Según el último Journal Citation Report (JCR) de Web of Science, la revista ocupa el primer lugar entre 140 publicaciones a nivel mundial en la categoría Multidisciplinary Sciences, ubicándose en el cuartil superior (Q1), con un Journal Impact Factor de 56,1 y un Article Influence Score de 22,642.
Una mirada de largo plazo a la cooperación humana
La cooperación es fundamental para el funcionamiento de empresas, gobiernos, comunidades y equipos de trabajo. Sin embargo, también plantea un desafío: ¿por qué las personas deberían aportar al esfuerzo colectivo cuando podrían beneficiarse del trabajo realizado por otros?
Para responder esta pregunta, Sabin y su equipo analizaron un escenario real de cooperación: los programas de préstamos financieros grupales en Sierra Leona, un modelo de microcrédito donde pequeños grupos de personas reciben financiamiento y comparten la responsabilidad de su reembolso.
Este sistema constituye un entorno idóneo para estudiar cómo evolucionan las decisiones cooperativas. Si uno de los integrantes no cumple con su compromiso, todo el grupo enfrenta las consecuencias financieras, generando un dilema en el que cada participante debe decidir entre contribuir al objetivo colectivo o depender del esfuerzo de los demás.
La investigación analizó a 7.108 prestatarios organizados en 1.589 grupos pertenecientes a la institución de microfinanzas BRAC Sierra Leone, reconocida internacionalmente por su trabajo en el acceso al microcrédito en África Occidental.
Como los grupos suelen mantenerse durante varios ciclos de préstamos, este contexto permitió observar la evolución de la cooperación durante un período prolongado. El estudio examinó una base de datos con 47.931 pagos asociados a préstamos grupales recopilados durante cinco años, complementada con 73 entrevistas en profundidad a clientes y personal del programa. “Los préstamos grupales ofrecen un contexto idóneo para estudiar la cooperación. Lo que está en juego financieramente es sustancial y las interacciones sociales son importantes para los participantes, lo que nos permite comprender cómo cambia la cooperación en situaciones reales”, explicó Nicholas Sabin.
La cooperación se desgasta, pero puede renovarse
Uno de los principales hallazgos del estudio fue identificar un patrón que los investigadores denominaron “punctuated decline” o declive interrumpido de la cooperación.
Los resultados muestran que la colaboración no suele desaparecer de manera repentina, sino que se erosiona progresivamente debido a una disminución en la motivación y el esfuerzo colectivo. “Encontramos que la cooperación no suele colapsar de repente, sino que se erosiona gradualmente con el tiempo a medida que las personas se desmotivan y se esfuerzan menos por alcanzar el objetivo colectivo”, señaló Sabin.
Sin embargo, la investigación también reveló que este proceso no es irreversible. Cuando los participantes iniciaban un nuevo ciclo de préstamos, los niveles de cooperación aumentaban nuevamente de manera significativa, incluso cuando los integrantes del grupo y la estructura del sistema permanecían prácticamente iguales. “Así como la motivación puede desvanecerse con el tiempo, también puede revitalizarse o reiniciarse”, destacó el académico.
Implicancias para organizaciones y equipos de trabajo
Los resultados de esta investigación entregan nuevas perspectivas para empresas, instituciones públicas y organizaciones que dependen del trabajo colaborativo.
Según Sabin, la cooperación no puede considerarse como un elemento que se establece una sola vez y permanece automáticamente, sino como un proceso que requiere mantenimiento y renovación permanente. “Los líderes deben prever que la cooperación disminuirá con el tiempo, en lugar de asumir que se mantendrá estable. La cooperación a menudo requiere un mantenimiento continuo, más que una intervención puntual”, afirmó.
Entre las estrategias derivadas del estudio se encuentran generar mecanismos que faciliten la colaboración, reducir la dependencia exclusiva de la motivación individual y crear instancias periódicas que permitan reforzar los objetivos compartidos.
Finalmente, Nicholas Sabin, PhD in Management de Saïd Business School de la Universidad de Oxford, destacó que desarrollar investigación de alto impacto requiere perseverancia, retroalimentación constante y un proceso continuo de perfeccionamiento. “Es un gran orgullo para mí. Agradezco enormemente el apoyo a la investigación que ofrece la Facultad de Administración y Economía. Espero que esta publicación contribuya a demostrar el impacto internacional de la Usach y la calidad de la investigación que realiza su comunidad académica”, señaló.
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